GUIONECES: SINOPSIS, TRATAMIENTO, MEMORIA PARA SUBVENCIONES


En la segunda de las conferencias que ha estado ofreciendo Ars-Media y Abc Guionistas estos días, se ha ahondado en los documentos a presentar para las subvenciones a guión de cine. Son los que pide la convocatoria del ICAA, si bien muchas otras ayudas, las de las comunidades, exigen documentos similares. Los conferenciantes hablaron de su experiencia; Grojo y Daniel Remón han ganado más de una vez ayudas en distintas convocatorias; y Joana Chilet ha sido lectora en diversos comités.
La luna en botella, de Grojo.
Paso a hacerles un resumen de lo que se fue comentando.
Leerse las bases es imprescindible, pero hacerlo con atención. Parece de perogrullo, pero la lectora lo enfatizó. Luego, se concluye que muchos que se presentan, lo hacen desconociendo u olvidando algún detalle técnico de cómo hacerlo. Por ejemplo, el número de páginas máxima para el Tratamiento o para la Memoria.
Sobre el Tratamiento:
Que esté bien escrito es imprescindible. Da sensación de profesionalidad. Se descuida la palabra en los proyectos presentados, comentan los lectores, en especial en el caso del Tratamiento; no es una novela, pero sí hay que manejar los recursos narrativos. Aunque sean secuenciados (un salto de párrafo puede servir para cambiar de escena, si no se quiere usar el encabezamiento de escenas), el Tratamiento va a leerse, con lo que debe tener las mismas cualidades de un buen texto. Debe entenderse bien. Y además, de un buen texto narrativo: debe entretener, debe emocionar. 
Un consejo: escribirlo muchas veces, y no conformarse con una primera versión
Los encabezamientos de escena no son obligatorios. Se han otorgado subvenciones a proyectos que los incluían y proyectos que no. Ahora bien (y esto es mi experiencia, y lo que me han comentado lectores y analistas sobre Tratamientos míos que han leido), cuando haya muchos cambios de localización, y esto sea clave en la interpretación de los eventos, tal vez sea mejor incluirlos. Y ojo, porque, y esto también es consejo mío, la inclusión de esos encabezamientos resta páginas. 
A veces se pueden incluir frases de diálogo, siempre que sirvan como resumen; frases que sean fundamentales.
Debe tener acción. Un truco lógico y sencillo: que los verbos sean de esta clase, más que de “dijo” o “replicó”, o “comentó”. Es decir, que no se trate de “convertir” un guión en Tratamiento, puesto que es una operación “falsa”, que complica más que ayuda. Al cabo, las ayudas del ICAA (también las de las Ayudas al Desarrollo; si vas con una productora pueden ser así) lo que esperan son Tratamientos. Mejor resumimos bien qué sucede entre los personajes (qué emociones se ponen en juego; qué información) que insistimos en usar los diálogos en estilo indirecto; además, esto alarga mucho.
Debe ser coherente. Es decir, mejor revisamos en busca de posibles fallos en el Argumento. Es especialmente recomendable (esto es cosecha propia) en el caso de thrillers y/o historias donde la Trama sea fundamental.
Sobre la Sinopsis: son imprescindibles. Nos lo habrán dicho ya en mil y un cursos, pero esta vez es un consejo pragmático. Una buena sinopsis puede hacer que un lector del comité se lea con atención la Memoria y el Tratamiento; una mala sinopsis hará que se acerqué a esos materiales con una impresión negativa. El consejo: que no se escriban deprisa y corriendo; que no se deje para el final, cuando apenas quede tiempo.
Sobre la Memoria:
Es fundamental; sobre todo, en cuanto al aspecto más publicitario; más de marketing. Sirve también para lo que presentáramos a una productora, con lo que la excusa de que somos escritores de guiones y no de documentos más literarios no nos sirve. Resume qué tipo de película: género, target, posible presupuesto, concepto…
Debe responder a dos cuestiones esenciales: ¿Por qué cuentas esta historia? (Pasión por lo que se cuenta) y  ¿por qué se debe hacer esta película?
Es el equivalente por escrito al pitching. Es preferible que sea en un lenguaje sencillo: como si te dirigieras a una persona concreta. Ser sincero y pasional, al mismo tiempo. Ser muy preciso. No pasarse con las referencias, porque compararse con “los grandes” del cine puede parecer pretencioso.
Una página, una página y media sería extensión ideal.
Hay quien usa imágenes (de otras películas) para que se clarifiquen las referencias, si bien esto “resta” página, y, como se ve, la Memoria no debe alargarse demasiado. 
Espero que les haya sido útil. Seguiremos hablando de Tratamientos, Sinopsis y Memorias. Mientras, aquí tienen un enlace de otro guionista que expone cómo deben presentarse estos proyectos, con ejemplos, incluso. 
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GUIONECES: SOBRE SUBVENCIONES Y CONCURSOS. CONFERENCIAS DE ABC GUIONISTAS


Hace unos días, Valentín Fernández-Tubau comenzó, a través de Ars-Media y Abc Guionistas, el Programa Multidisciplinar de Escritura de Guión para Subvenciones, Concursos y Becas. Como he estado enfermo, lo he averiguado tarde, pero dicho programa ha consistido en una serie de conferencias, las cuales hasta este 24 de Noviembre pueden ser escuchadas de modo gratuito.
Éste ha sido el programa
1. Conferencia sobre acceso al mercado audiovisual de guión a través de subvenciones, concursos y becas (17/11/11)
2. Mapa mental de Ayudas de Guión (20/11/11)
3. Las claves de éxito en la Escritura para subvenciones (según autores subvencionados y miembros de comisiones) (21/11/11)
4. Sesión de Preguntas y Respuestas (23/11/11)
5. El Programa Multidisciplinar de Escritura para Subvenciones, Concursos y Becas (24/11/11)
Es muy interesante como introducción para aquellos guionistas noveles que se acerquen por vez primera a las “normas” pero también al contexto y los matices de cómo se reciben, se leen y se evalúan los guiones o Tratamientos por parte de las instituciones públicas que dan ayudas a estos.
Como yo ya conozco bastante, me ha llamado la atención un par de ideas, digamos, paralelas. Valentín afirmaba que un guionista que no sepa manejar las herramientas necesarias para conseguir una subvención equivale a uno que no sabe manejar las herramientas de venta. Al fin y al cabo, sinopsis y memorias (de venta) son imprescindibles también para presentarnos ante un productor.
Muy cierto, y, sí, muy desasosegante. El guionista ya no es, no únicamente, ese ser romántico que escribe a solas. No. Como ya vimos (y yo sufrí en persona) mediante aquello del pitching, el guionista debe saber cada vez sobre marketing. Porque, como Valentín sugería, a continuación, en España, no tenemos representantes; no hasta que iniciativas como las de Box Office Script progresen o se asienten. Por lo tanto el acceso a subvenciones o concursos es una parte importante de nuestro trabajo. Tanto por el aspecto económico, como el profesional: un guión o un Tratamiento que haya ganado una subvención o un concurso aporta una especie de sello de calidad que puede servirnos, bien para una probable presentación ante un productor, bien para que nuestro nombre adquiera su pequeño hueco en “el mundillo”. 
Es así. Nos guste más o menos. Tenemos que crear, sí, pero además, tenemos que vender.
De paso, Valentín enfatizaba un aspecto que podríamos llamar psicológico (y hasta filosófico) que muchos no sabrán apreciar, pero que, de igual manera, es relevante. Mediante una serie de preguntas que él recomienda que usemos como listado de check-in, hace que seamos menos egocéntricos, y nos inundemos de un poco de humildad y, de paso, de un poco de “realidad”. Hemos de saber y preguntarnos y preguntarle a nuestra historia por qué de veras se merecerá en un futuro ser una película. Vamos a robarle al espectador tres aspectos fundamentales: tiempo, dinero y energía.
Ahí no valen nuestras posibles pajas mentales. No vale que estemos encantados de habernos conocido. No vale que esa historia a nosotros nos parece imprescindible.
Lo que vale es que sepamos razonarlo. Que busquemos qué es universal, qué es emocionante, qué es significativo.
No se pierdan estas conferencias. Hay mucho más. ¡Sólo hasta mañana podrán escucharse!

10 MENTIRAS, Y GORDAS, SOBRE EL CINE ESPAÑOL (Y ALGUNA QUE OTRA VERDAD) (Y II)


Sigamos con esas frases lapidarias tan extendidas en Internet. Sigamos con el debate.

5. Subvencionar el cine español es “pagarle el tren de vida” a un montón de millonarios.
Esto es falso. O, cuando menos, incompleto. La gente del cine no son esos que vemos en las entrevistas, en las propias películas o en la galas y las alfombras rojas. O sea, no son sólo Almodóvar, Amenábar o Santiago Segura. Ni los Bardem. Por cierto, que yo desconozco el patrimonio de estos señores, aunque se ve que muchos otros sí, y que pueden afirmar, sin duda, que son millonarios. A mí es que la videncia siempre se me dio mal.
Pero vayamos con otra muy peculiar contradicción. Los directores y actores más exitosos (y, por tanto, los que más dinero hacen o han hecho) lo han conseguido, en parte, gracias al éxito en taquilla española.
En el caso de Almodóvar, puede que esa tendencia haya cambiado en los últimos años en España, pero justo eso nos lleva a otro hecho: sus películas se venden muy bien por todo el mundo. Tiene, pues, éxito. Gana, pues, más dinero.
Mucho o poco siempre serán términos relativos. ¿Gana mucho un jugador del Barcelona o del Real Madrid? ¿Steve Jobs? Y, en el propio sistema audiovisual, ¿ganaba mucho Javier Sardá? ¿Y Buenafuente, gana poco o mucho? El dinero que ganamos, mientras vivamos en una economía capitalista, va en función del mercado.
Puede parecernos justo o injusto, pero Almodóvar o cualquier otro director de éxito es una diana un tanto absurda para protestas, o aspiraciones a una vuelta al comunismo.
Por otro lado, las subvenciones no van, como algunos parece imaginar, volando de una caja fuerte enorme y secreta del Ministerio de Cultura al bolsillo de los directores o actores famosos.
Va a los productores. Sólo si el director (otra vez, el caso de Almodóvar) participa mediante su propia productora, recibiría el dinero.
El cine español tiene una cara, como lo tiene el francés o el americano; pero detrás hay mucha gente empleada que es tan mileurista como cualquiera. Carpinteros, electricistas, guionistas, scripts, decoradores… Y muchos actores desconocidos.
 Familia (1996). Una obra muy interesante.
6. Subvencionar el cine español es pagarle a unos “rojos” que hablan de política cuando no les toca.
Veamos. El cine español, como cualquier colectivo, está formado por personas. Ciudadanos. Con su ideología. Tiene derecho a manifestarla en la forma y cuándo lo crean conveniente. Pero las opiniones políticas que algunos expresan no representan a todos, ni todos tienen una especie de mente común, a lo Gran Hermano, que les dice qué pensar. En la profesión habrá quien vote al PSOE, quien vote al PP, quien vote a Izquierda Unida, y quien no vote, o vote en blanco.
En Estados Unidos, actores como Sean Penn o George Clooney han apoyado los ideales más progresistas, dando a veces apoyo público a los políticos demócratas. Algunos directores, también. Habrá, sin duda, americanos radicales (en particular en el siempre inquietante “cinturón bíblico del Medio Oeste”) que, por estos motivos, dejen de ir a ver sus películas.
Como dijo hace unos años Javier Cámara, preguntado por la polémica del momento (que era aquella vez el documental de Julio Medem), respondía que los artistas aceptaban, es lógico, las posibles críticas, justo por esa misma exposición. Eso sí, uno puede, si quiere, “castigar” a un actor o director que piense de manera distinta (él se lo pierde si no distingue entre persona y autor). Pero lo que no puede, no en democracia, es impedirle que opine.
No parece muy coherente que ciertos anti Sinde hablen de la libertad de expresión y luego se echen al cuello de los Bardem por lo que escriban en un periódico. ¿Criticarlos? Por supuesto, si se cree pertinente. Pero atacarles por que opinan lo contrario que nosotros… ¿a qué les suena eso?
Otra cuestión señalada es relevante: ¿hay riesgo de que una cultura financiada por el Estado esté coartada o dirigida? Sí. Pero es el modelo europeo; forma parte del estado del bienestar, que no hay, por ejemplo, en Estados Unidos. Por tanto, habrá que esforzarse para que ese control gubernamental no exista, y las ayudas no tengan componente político. Además, los apoyos privados a la cultura no son menos ideológicos. La ideología está en todas partes, como lo están los intereses. Tele 5 no va a apoyar un film que analice la vida política italiana, por ejemplo. Y Antena 3 no creo que apoyara una historia que hablara de las miserias del mundo editorial.
Por otra parte, los comités que evalúan las ayudas son públicos para todos los que quieran consultarlo. Al ciudadano común, claro, les sonarán poco los nombres. Pero no menos que le sonarían los  de los comités que decidan las compras en el Museo Reina Sofía, o que apoyan obras de danza.
Se confía, en cierto modo, en la profesionalidad: en eso derivado de la educación especializada. No es perfecto, no. Pero si un señor que ha estudiado dos Másters en empresa tendrá mejor consideración, ignoro por qué un experto en Historia del Arte, guión o producción cinematográfica debiera juzgarse de peor manera. Y son ese tipo de profesionales los que forman los comités de selección para las subvenciones. (Aún así, como explico en este otro post, esos comités tienen aspectos mejorables
7. Todo el cine español está subvencionado.
Muchos productores gritarían ahora “ojalá”. Los autores de los blogs críticos con la ley Sinde han ido (algunos) a la web del Ministerio de Cultura y se han mirado (por encima) aquellos proyectos que han recibido ayudas. Si uno se guía sólo por los títulos, acabará diciéndose que qué demonios que dónde están esas películas. Que dónde están esos proyectos que se han pagado con su dinero. Que qué infamia, qué escándalo, pagamos por films que nunca llegan al cine.
Pero investigando, investigando, veremos que no todos los proyectos son películas de ficción. Hay cortometrajes, una vía interesante para que nuevos talentos se preparen para el futuro. Hay documentales, un género mal tratado en los cines (aunque cada vez menos: sólo hay que ver las buenas cifras de Bicicleta, Cuchara, Manzana, o de Garbo, el espía). Y hay series de animación. No cortos, ni documentales ni series, vamos a encontrarlos en las pantallas de cine. No significa que “no se estrenen”. Tienen otros canales.
 Garbo, el espía. Un documental que ha recaudado una cantidad notable en salas.
Aparte, no: no todo el cine español está subvencionado (no, al menos, a priori; más adelante veremos el tema de las ayudas a la amoritización). Los proyectos más comerciales tienen el apoyo (en algunos casos, muy relevante) de las televisiones privadas. Lo hemos visto con Tele 5 y Ágora o El Laberinto del Fauno. Con Antena 3 y Los ojos de Julia y Lope.
Y antes del siguiente (y último) post sobre el tema, unas risas, hombre.
“Lo tengo yo hablado con todo el pueblo”. Amanece que no es poco.