¿EL GÉNERO FANTÁSTICO CABE EN TELEVISIÓN? (II) ONCE UPON A TIME, GRIMM


Decíamos que Grimm no tiene aspecto de serie ambiciosa, y que su propio esquema de procedimental (o procedural, según otra terminología) tal vez limitara posibles evoluciones. Sin embargo, en cuanto a lo que el género fantástico se refiere, el concepto de origen aporta ciertas ventajas. El piloto probaba que, de forma intencionada o no, en aquél ya hay dónde escarbar hacia lo incómodo.
Porque los cuentos de hadas, o, mejor digamos, los cuentos fantásticos −los que recopilaran los Hermanos Grimm, u otros − contenían esa transformación fantástica que se hace de lo cruel, violento y hasta tabú de la realidad, para que fueran al final lecciones morales; avisos. Enseñanzas.
En el momento en que se trae de vuelta al monstruo, al lobo feroz, al día a día de hoy, el fondo queda o puede que hasta se amplifique.
Es lo que sucede con el piloto de Grimm: los planos donde vemos cómo observa “el lobo feroz” a la niña secuestrada son de lo más turbadores. Porque la encierra en una habitación “especial” para niños. Porque sabemos que quiere comérsela. Pero también porque “comerse a los niños” en su día, en aquellos cuentos fantásticos, era una forma de hablar de otras cosas igual de incómodas. Unos minutos antes, veíamos que “el lobo feroz bueno”, ese que será el peculiar ayudante del Protagonista el resto de la serie, mostraba su rostro de monstruo cuando pasaban unas jóvenes a su lado.

Grimm no es probable que explore nada de esto. El propio segundo capítulo ya ha confirmado que ha habido ciertas prisas con su rodaje, lo que se percibe en unos efectos especiales muy deficientes, y hasta en algún detalle de guión. Parece que los guionistas han suprimido parte de la violencia. Aunque se da, ésta resulta que se aplica de un “monstruo bueno” contra los “malos”, así como del personaje de Marie Kessler contra su atacante (una escena chocante, pese a todo). Los osos de este segundo capítulo no acaban de dañar a nadie. Pareciera como si el Protagonista llevara camino de ser un trasunto de Audrey Parker, que, en Haven, acaba por integrar en la sociedad a los “diferentes”. Un discurso muy políticamente correcto, pero que expulsa muy mucho cualquier elemento de conflicto tenebroso.
Mientras tanto, Once Upon a Time aspira a mejores resultados, y supone o pretende un sello de calidad como es el que pueden darle dos de los guionistas principales de Lost: Adam Horowitz y Edward Kitsis. Su piloto demostraba un hecho llamativo. Era más sencillo entrar en su premisa que en la de Grimm. ¿Por qué, si pertenecía de igual forma al género fantástico? Tal vez porque Grimm supone que el contexto del personaje al que se le informa de la penetración maligna de ese lado monstruoso y oculto (esa otra realidad) es el real. Y tal vez porque, como nos pasaba con Mirrormask, esperamos que el Protagonista se asombre, se muestre más incrédulo; tarde más en aceptarlo. Tal vez, porque que ese mundo real del protagonista se parece al nuestro, y no estamos dispuestos a aceptar la invasión de los monstruos.
Con Once Upon a Time no existe ese problema. ¿Por qué? Quizás porque ambos mundos están separados. Un tanto al modo de mucha parte de Lost, parece que veremos el presente, y, en flash-backs, mayor información sobre ese pasado (sucedido en esa tierra de los cuentos). Por el momento, no hay choques. Por el momento, la magia (aquí, malvada, en su mayor parte) no actúa en el mundo del niño Henry Mills y su madre biológica, Emma Swan (Jennifer Morrison). Las acciones de la “bruja malvada” parece limitadas (no sabemos aún si por decisión propia o por culpa del hechizo) a ardides “normales”. Además, es interesante que Emma le siga el juego a Henry no porque crea en su fantasía, sino por no dañarlo, y sacarlo a la fuerza hacia una realidad que, en esto coincide con él, incluye una madre cuando menos cuestionable.

Los flash-backs van a ir, se intuye, por un camino atractivo, pero no relacionado de modo estricto con el género fantástico. Se trataría de contar eso que no nos llegó (supuestamente) de aquellos cuentos de hadas: de darnos acceso a las elipsis. A lo que quedaba entre líneas, ya que, al fin y al cabo, los cuentos (ya lo vimos aquí) como los de los Hermanos Grimm son cortos y poco profundos: sin espacio ni tiempo para personajes; sólo para “tipos”. Once Upon a Time nos ha mostrado de momento el dolor de la propia bruja malvada cuando fracasa (es decir, una continuación del cuento; un “qué le pasó”), o cómo Blancanieves sobrevive en el bosque antes de los enanitos. En el tercer capítulo ya se apunta, con un cambio de roles, que habrá un poco de reinterpretación posmodernista, y las princesas y otras mujeres tendrán una postura más activa.

Pero ambos universos no se encuentran; el pasado y el presente están bien separados. Por el momento, lo más cercano a lo inquietante ha sido conocer al señor Gold (Rumpelstiltskin, en el mundo de los cuentos), porque (y no sabemos si esto es una contradicción, o una posible vía para conflictos potentes) tiene más poder que la propia bruja malvada. Y, claro, porque Robert Carlyle es un actor estupendo (como ya probara en Stargate Universe).

Una manzana es un símbolo estupendo que apoya lo que sucede en esta escena. La toma del árbol de la bruja malvada, sin pedir permiso, la muerde, y luego la tira. ¿Quién es, pues, el verdadero rey del nuevo reino?

Mientras ambas series continúan sus andaduras, habrá que continuar atentos. Porque parece que el género fantástico, si incluye lo que tiene de aterrador y descubridor de otras realidades, parece que tiene menos espacio del deseado en televisión.

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GUIONECES: PRESENTAR LA INFORMACIÓN SOBRE LOS PERSONAJES


Nadie tiene del todo claro cuánto hay que informar al espectador acerca de un personaje. Hay autores y profesores de guión que dirán que no es necesario deletrearle a todo el mundo el backstory, y otros, dirán que si no se explican ciertos detalles, un personaje no se justifica. Como hay siempre muchas opciones y un buen consejo es que siempre evitemos los extremos, podemos ver ejemplos de presentaciones con datos.
Hace unos días escuché este podcast de “Yo maté a J.R.” Cuando llegó el turno al comentario a The Hour (la serie de la BBC), los comentaristas apuntaron a que el personaje femenino, Bel, no quedaba del todo justificado si los guionistas, en algún momento, no nos añadían información.
Esto prueba que, además de la subjetividad inevitable, una historia afronta diferentes tipos de espectadores. Aunque a mí el elemento sociológico e histórico de The Hour me trae al fresco ( ¿será por eso que nunca me enganchó Mad Men?), hay personas que han sido muy analíticas respecto a este factor de “ficción que analiza (y critica) la realidad”. Bel es una mujer con una posición de poder en los años cincuenta en Inglaterra. Si no incluyen flash-backs, decían en el podcast, donde veamos cómo ha sido esa lucha, no parece verosímil.
Como digo, en esto siempre hay un elemento de relatividad. Yo no conozco (sólo imagino) la vida de la Inglaterra de los años 50, con lo cual The Hour sólo tiene que mostrarme que hay cierto machismo, y mostrarme a Bel luchando contra él, y contra ciertas presiones, y ya estoy convencido. De hecho, algo me dice (pero no es racional: es decir, tendría que consultarlo con libros de Historia) que la Inglaterra de aquellos años era mucho más liberal que la América de los mismos años. Es decir, no estaríamos ante ese machismo tan marcado retratado en Mad Men.

Pero el hecho es que Miss Macguffin y Critico en Serie encontraban que faltaba información sobre nada menos que uno de los protagonistas. O sea, sí: hay muchos tipos distintos de espectadores.

Y ya que estamos con esta serie, veamos un ejemplo de cómo, si al autor le apetece (o incluso, quién sabe, a la cadena, que ya sabemos que, al menos en España, también presiona para cuestiones como ésta), hay oportunidades para un desglose de datos. Siempre con trucos y recursos de guión y dramaturgia, claro está; con cierta elegancia.

En el capítulo 2 de esta primera temporada, el programa de la BBC que centra esta serie (The Hour, precisamente) ya está en marcha, y hay tensiones entre Freddie Lyon (Ben Whishaw) y Hector Madden (Dominic West, bien lejos de aquel The Wire) dos modos muy distintos de periodismo. Hector comete bastantes errores, y, aunque se rebela, se cabrea, sabe, en el fondo, que no está cumpliendo las expectativas. En cierto momento, Hector le comenta a Freddie que si no le gusta nada. Freddie responde que no es nada personal. Hector suelta una medio risa, incrédula. Freddie se siente en la necesidad de explicarse mejor. Y aquí comienza el truco de Amy Morgan para darnos datos.
FREDDIE
Fuiste fue a colegio privado menor en…
HECTOR
Sherbone
FREDDIE
No tan menor, entonces. Allí, destacaste en criquet, rugby y en fives (ver este deporte aquí). Apuesto a que fuiste…
HECTOR
Delegado.
FREDDIE
Luego, Cambridge, donde todo el mundo esperó por un sobresaliente, pero tristemente, fuiste a más fiestas de las que deberías. Conociste a la gente adecuada y te lo pasaste en grande. Tus padres estaban, claro, decepcionados, pero fue un notable…
HECTOR
(Niega con la cabeza)
FREDDIE
¿Un notable bajo?
HECTOR
(Niega)
FREDDIE
(Sorprendido)
¿Suficiente?
HECTOR
(Confirma con gesto en la cara)
FREDDIE
Pero te lo pasaste bien.
HECTOR
Desde luego
FREDDIE
Mientras engañados como yo se partían la cara en una universidad de segunda clase con muy poca diversión por lo que tú llamarías un sobresaliente sin importancia; (Pausa, con tristeza) la mayoría en una nube de miseria. Pero estoy divagando.
FREDDIE
Luego… No, no estoy seguro qué ocurrió entonces, pero seguramente…
HECTOR
La Guardia Galesa.
FREDDIE
¿Estuviste en servicio? Oh, Dios, tienes una medalla.
HECTOR
(Indica dos con los dedos)
FREDDIE
¿Dos? Absurdo. (Suspira) Así que después de la victoria del día D, volviste a casa, miraste por ti, y pusiste tu vista en la presentación de televisión. Empezaste en una emisora regional, pequeña, ¿tal vez Manchester?
HECTOR
(Asiente)
Estaba en la sección de deportes. De vez en cuando, transmisiones en directo en exteriores.
FREDDIE
Pero a tu mujer no le gustó…?
HECTOR
La gente.
FREDDIE
Te puso al teléfono con Peter. Y antes de que tu pobre e insignificante productor pudiera decir `¿cómo demonios ha pasado?´, está mirando cómo te dan tu propio programa. Mientras él, a pesar de 40 años de trabajo, está estancado en Manchester, llorando ante su cerveza.
Freddie se gira y comienza a marcharse
FREDDIE
Como digo, no es personal. Simplemente no me gustan los privilegios. (Se aleja)
HECTOR
Dios. Eres un snob.
Con este diálogo, la interpretación, las pausas y al tiempo un ritmo raudo de palabras por minuto, la guionista logra que no nos salgamos del todo (de la narración tal vez; no del apartado de drama, de dramaturgia), aunque en verdad nos estén dando datos relevantes de los backstories correspondientes de estos dos protagonistas. 
¿Eran necesarios todos estos datos? Es posible objeto de debate, máxime cuando muchos de los mismos sólo tienen un sentido local (para los británicos) que dificulta incluso la traducción al español (que por cierta es mía, así que disculpen los errores). Y, qué curioso, es justo la crítica más constante a la serie ha sido allá en la isla, donde se le acusa de errar en muchos datos históricos.
Sin embargo, todo este debate no es importante para lo que hablábamos: las formas en las que un guionista puede, si lo desea, introducir datos sin que sea una explicación “pura” (que no sea ese “tell” que hay que evitar, en favor del “show”) ni se nos aburra. Ya veremos más ejemplos. ¿Se les ocurre más, en cine, en series…?

THE EVENT (III): POSIBLES FALLOS; POSIBLES ENSEÑANZAS


De cualquier serie, se puede aprender. Es lo bueno de esta profesión. Somos analistas al tiempo que guionistas. ¿Qué podemos encontrar en The Event? Habría que empezar diciendo quizás se les estén pidiendo a una serie de entretenimiento a secas (y con destellos de calidad) una profundidad excesiva, cuando no es tanto en lo dramático como en lo narrativo donde gana. 
Por ejemplo, en el engaño (en que caemos nosotros también) al final del capítulo 4.
Algunos errores vienen del lado de opciones poco originales. Que para que una asesina despiadada tenga “corazón” haya que añadirle un hijo (aunque no sea propio) resulta fácil. Aunque luego se quiera arreglarlo con esa salida tan posmoderna (a lo Andrew Kevin Walker en 8mm). Previsible será cuando Walker acuda a esta asesina para que le ayude. Aparte de la redención habitual, lo más atractivo será cuando la ayuda que le presta crezca hasta convertirse en otra cosa, de lo que, por cierto, no se habla: no se expresa. Se intuye.
Por otra parte, The Event puede que caiga en una trampa que tampoco esquivó Lost. Si se apuesta por la indagación en flash-backs de personajes que al cabo no nos interesan tanto, y dichas subtramas (y su relación con la Trama episódica) ocupan mucho de un capítulo que no avanza en la Trama General de la serie llega la impaciencia.
La cosa remonta cuando personajes que, en principio, nos eran más o menos neutrales, aunque reconocíamos como “buenos”, evolucionan al gran hallazgo de la serie: se convierten en unos cabrones bastante radicales.
Claro, la conversión en enemigos a dos bandos, humanos y extraterrestres, reverbera y apoya ese conflicto del que hablábamos, y que The Event se suponía que iba a abordar con más profundidad. A partir de cierto momento, se acabaron los flash-backs (¿leerían los autores el feedback de los espectadores?).
Pero el hecho es que la escalada que realizan está llena de acciones que nos causan conflicto, y hasta sorpresa: Sofía, la líder tranquila, no permite la traición, como ya vemos en el capítulo 9 (The World to Take).
Esa sorpresa debería ser relativa, porque algo en ella no nos cuadraba, puede que a causa de esa cierta abstracción en torno al personaje.
Esto se combina con un detalle puede que no intencionado pero que causa cierta inquietud. Si vemos la progresión de un presidente del gobierno de pacífico a beligerante, nos interesará más o menos, pero entramos.
Pero ¿qué hay de Sofía? Es una líder sin atributos que podamos relacionar con ficciones comunes o la propia realidad. Quizá sea el hecho de que sea mujer: en el poder, siempre causan cierta desazón para los hombres. Pero no parece suficiente.
Más bien es esa influencia a ratos enfermiza, a ratos demandante de una lealtad extraña. Sin cargo, sin uniforme, sin una localización que le dé contexto de qué tipo de “líder” es (por ejemplo, un sótano, que la relacionara, en nuestro imaginario, con uno del tipo revolucionario), a medida que toma decisiones peliagudas, la tememos más.
Justo por aquello que decíamos. Sabemos qué hace, y hasta más o menos por qué lo hace (Motivaciones, Backstory, personalidad). Pero nunca del todo, para qué. A partir del capítulo 6 lucha “contra” Thomas para que los suyos no se vuelvan violentos ni hagan daño a los humanos. Pero ¿qué hará después? ¿De qué es eso de lo que nunca hablan?
A ratos, más que a Thomas, sobre el que sabemos bien desde pronto cuáles son sus intenciones. Y ello, pese a que en el capítulo 11 (Inostranka) ya se desenvuelve con una crueldad inusitada hasta para con los suyos.
 El momento en que descubrimos la matanza que ha ejecutado Thomas sobre aquellos que no se le han unido.
Cuando Sofía “cambia” sus prioridades (y empieza uno poco el “ellos o nosotros”, que, por cierto, dará título a un episodio posterior), tiene lugar nada menos que en una iglesia. ¿Una localización “pensada” o escogida al azar?
Primera enseñanza: si prefieres que un personaje de por sí con elementos abstractos (común en la ciencia ficción, donde hay menos asideros) no establezca demasiada distancia con el espectador, dótale de detalles comunes. Una localización, una forma de vestir. Y todas las emociones humanas posibles.
A no ser que tu intención sea la opuesta, y quieras que dicho personaje descoloque al espectador. Que lo inquiete un tanto. Aunque, pese a todo ello, habrá de buscarse el equilibrio.
Segunda potencial enseñanza y conclusión: para que nos alcancen las emociones, los guionistas de The Event han tenido que llevarnos a los lados oscuros de personajes supuestamente positivos. Sofía y el Presidente Martínez han sido emocionalmente poco relevantes hasta ahora justo cuando se situaban en sus lados positivos. Ahora nos interesan más: cuando pasan de la colaboración y su ética de no cruzar ciertos límites, al enfrentamiento. A la guerra.
Como en toda guerra, sabemos que alguien ganará. Lo que tal vez no tengamos claro es a) quién se lo merece b) qué consecuencias implica ese bando ganador.
Porque ese misterio que hila (aunque a veces lo olvidemos) toda la serie es qué sucedería si los extraterrestres se quedaran. Y si el resto de habitantes de su planeta llegara a la Tierra. Pero suena, siempre, como desastrosas.
Y los hechos complican más y más la situación entre Sofía y el presidente hasta el final del capítulo 14 (A Message Back) y su continuación en el 15 (Face Off). Uno de los mejores momentos de la serie.
Lo más curioso es que, para que este lado de la ficción (la más relacionada con los extraterrestres) levante un poco el vuelo, la otra, la que nos implicaba más y mejor, la de Sean Walker se desinfla. Sobre todo, desde que llegan explicaciones, un tanto fantasiosas, y, sobre todo, una respuesta facilona a la suerte (por cierto acrecentada, y menos atenta a la verosimilitud desde el capítulo 8) de este personaje. OJO, SPOILERS. De pronto, es nada menos que un elegido.
Tercera enseñanza: si vas a darle al espectador un baño de elementos más fantasiosos de lo habitual, hazlo mejor al principio, para que firme el pacto de verosimilitud. No tardes mucho, porque entonces puede que no firme dicho pacto una vez la ficción esté muy avanzada.
Aparte, cuando esa pátina de “oscuridad” va cubriendo a los dos bandos, tal vez uno va encontrando al “average man” convertido en héroe un tanto ingenuo. Demasiado tiempo, demasiados episodios, donde apenas le vemos dudar, ni se quiebra su voluntad. Por contraste con esos dos líderes con tantas sombras, Walker se nos convierte en menos interesante.
Cuarta enseñanza: ojo con las evoluciones precipitadas, o nos acercaremos a aquel desastre de la tercera temporada de Héroes, donde en dos capítulos los personajes iban de un extremo al otro, cambiando alianzas y simpatías por que sí.
Y es que, pese a todos los matices que podamos añadirles, The Event comete el error de que Sofía y Thomas cambien de opiniones demasiado rápido. En el episodio 13 (Turnabout) Thomas intenta que su madre sea asesinada; unos capítulos más tarde (cierto que con un giro de por medio que cambia la situación), ambos comparten Objetivos. Tal vez sea el precio de que los guionistas ya supieran que la serie no se renovaba.

THE EVENT (I): CIENCIA FICCIÓN Y ACTUALIDAD


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<b><i>The Event </i>tiene un poco de todo: falta de complejos abordando la ciencia ficción, misterio aplazado (aunque no tanto como <i>Lost</i>, nadie se arriesga hasta estos extremos), y conexiones con otras series.</b></div>
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<a href=”http://t1.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRPa9khaKFWiLFdOjao4UwB6pGJX3n7V1zlZMT6DQoPC3zhh7fY&#8221; imageanchor=”1″ style=”margin-left: 1em; margin-right: 1em;”><img border=”0″ height=”178″ src=”http://t1.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRPa9khaKFWiLFdOjao4UwB6pGJX3n7V1zlZMT6DQoPC3zhh7fY&#8221; width=”400″ /></a></div>

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Si, como en <i>V</i>, hay extraterrestres similares a humanos que guardan un secreto, <i>The Event </i>explora más bien el tema del miedo “al otro”, con similitudes, por ejemplo, con la tercera temporada de <i>Héroes</i>. Hay un personaje, Blake Sterling, que recuerda muy mucho al interpretado por el mismo actor (Zeljko Ivanek) en dicha temporada: un desconfiado hombre “del gobierno” que, a priori, exterminaría a todo el que fuera diferente. </div>
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De <i>Lost </i>también adopta una idea: la narración a varias bandas. <i>The Event</i> tiene varios personajes relevantes. Y desde el piloto, esto queda bien remarcado: la acción sucede y sucederá en diferentes lugares, con diversas Subtramas. Por si nos perdemos (que el espectador no se tema que esto será muy complicado de seguir), se usan rótulos antes de cada personaje al que pasamos.</div>
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Lo llamativo, y tal vez relevante, es esa presentación “fuerte”, basada en un imaginario que los EE.UU. no pueden dejar de lado: un avión; un (aparente) secuestro; un (posible) atentado. Luego veremos cómo la ciencia ficción cada vez asume más la actualidad en sus propias ficciones, y cómo <i>The Event </i>es ejemplo de ello.</div>
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Como <i>Lost </i>ha abierto la puerta a que los saltos temporales ya ni sean “extraños” ni requieren demasiada justificación, <i>The Event</i> hace uso de los mismos, ya en el piloto. También con un elemento de suspense interesante. La acción “presente”, el avión, el atentado, se dosifica mediante esos <i>flash-backs</i> que ayudan a definir personajes, pero, sobre todo, nos cuentan cómo se ha llegado a esto. </div>
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Es decir, se equilibra el “queremos saber qué pasa a continuación” con el “queremos saber cómo gente normal se mete en algo así”. Información que se suma a <i>backstory</i> que se suma a Trama general. No está mal. </div>
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En el piloto, juegan con uno de los que será los Protagonistas: Sean Walker (<a href=”http://www.imdb.com/name/nm0728762/”>Jason Ritter</a>). En el presente, un tipo que toma un avión; en sucesivos <i>flash-backs </i>donde le vemos como un tipo normal. Y, bueno, no sólo: también como un “héroe”.</div>
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Es una especie de máxima, tal vez tópica, pero igualmente efectiva. Guionista, presenta (pronto) al Protagonista mediante una acción que le defina. Por eso, tenemos a Walker salvándole la vida a alguien, en un accidente en el mar. </div>
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El problema de este que, si bien no es protagonista (en una serie puede haber muchos), sí que tiene todos los atributos del héroe es uno que ya vimos: <a href=”http://libroviajecinetv.blogspot.com/2011/04/guioneces-xvi-conflictos-y.html”>la verosimilitud</a>. Nos cuesta creernos que un tipo normal y corriente sea capaz de descubrir (nos) una conspiración, huir de “los malos”, etc. Sin embargo, yo prefiero esta cierta recuperación de la confianza en el “average man”. Al fin y al cabo, ¿tan difícil es que un tipo normal sea inteligente? Claro que, llegado el momento, esta ficción hará trampa. Y nos dejará saber que, en verdad, Walker no es tan común. Primero, porque le acompaña una agente del FBI a la que convence. O es el caso de la idea que tiene (siempre destacará por su inteligencia) de chantajear a Vicky la asesina para que le ayude en el tiroteo en la comisaría, en el capítulo 5 (<i>Casualties of War</i>).

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Esa lucha del David contra Goliat es uno de los pilares de la serie. Siempre funciona que sigamos a un hombre perseguido de forma injusta que lucha contra fuerzas más o menos “invisibles”. Y en los tiempos en que vivimos, aún más. <a href=”http://www.filmsite.org/thirt.html”>Hitchcock </a>no nos queda tan lejos, después de todo. Además, esto equilibra la parte que podría ocasionarnos más rechazo como espectadores “impacientes”. Ese otro “lado” principal de la ficción: los extraterrestres y sus Objetivos, sus Intenciones, todo ello menos explícito, más misterioso que el resto.</div>
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<a href=”https://fhrodri.files.wordpress.com/2011/05/capturadepantalla2011-05-20alas00-00-20.png&#8221; imageanchor=”1″ style=”margin-left: 1em; margin-right: 1em;”><img border=”0″ height=”181″ src=”https://fhrodri.files.wordpress.com/2011/05/capturadepantalla2011-05-20alas00-00-20.png?w=300&#8243; width=”320″ /></a></div>
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&nbsp;<i style=”font-family: &quot;Courier New&quot;,Courier,monospace;”>El “tema”, tan querido de Hitchcock, del “wrong man”.</i></div>
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¿Será esto lo que ha sido la causa del fracaso de <i>The Event</i>? Como mucho, ahora mismo el espectador americano acepta la ciencia ficción con tramas que empiecen y terminen (así empezó <i>Fringe</i>). Que no requieran que se siga toda la temporada. La propia <i>V</i> no explica todo lo que pretenden “los visitantes”, pero sí suficiente. Como en <i>Fringe </i>(sobre todo en la tercera temporada), importa menos el “qué (demonios) es esto” que el “cómo resolverán el problema”; “cómo ganarán los buenos”. </div>
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Con todo, no es justo. Y lo es, porque de veras que los guionistas se preocupan de que cada misterio o pequeña pregunta que se lance se resuelva no demasiado tarde en la serie. En el capítulo 2 (<i>To Keep Us Safe</i>) ya se habla de quiénes y cómo son los extraterrestres. </div>
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Por entonces ya se siembra ese subtema transversal a toda la serie: ¿son personas? ¿Merecen la misma consideración que los humanos? Algo que conecta <i>The Event</i> con <a href=”http://www.bbc.co.uk/programmes/b00x8fw4″><i>Outcasts</i></a&gt;, donde “los otros” son clones diseñados genéticamente, y viven “ahí fuera”.</div>
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<a href=”https://fhrodri.files.wordpress.com/2011/05/capturadepantalla2011-05-19alas23-41-40.png&#8221; imageanchor=”1″ style=”margin-left: 1em; margin-right: 1em;”><img border=”0″ height=”222″ src=”https://fhrodri.files.wordpress.com/2011/05/capturadepantalla2011-05-19alas23-41-40.png?w=300&#8243; width=”400″ /></a></div>

<div class=”separator” style=”clear: both; text-align: center;”>
<a href=”https://fhrodri.files.wordpress.com/2011/05/capturadepantalla2011-05-19alas23-42-23.png&#8221; imageanchor=”1″ style=”margin-left: 1em; margin-right: 1em;”><img border=”0″ height=”225″ src=”https://fhrodri.files.wordpress.com/2011/05/capturadepantalla2011-05-19alas23-42-23.png?w=300&#8243; width=”400″ />&nbsp;</a></div>
<div class=”separator” style=”clear: both; text-align: center;”>
&nbsp;<i><span style=”font-family: ‘Courier New’, Courier, monospace;”>El Presidente recibe el informe sobre la composición genética de los extraterrestres. Las diferencias con los humanos son del 1%. Y sin embargo…</span></i></div>
<div class=”separator” style=”clear: both; text-align: center;”>

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No son baladíes estas coincidencias con <i>Lost </i>(“los otros”, sus intenciones, etc). Tal vez en el mundo post atentados terroristas sentimos que conocemos menos (<i>ergo</i>, tememos) los demás. Tampoco parece que las nuevas tecnologías hayan mitigado ese terror. Un terror que, y es llamativo, ya no se expresa mediante el cine de este género. Se ha desplazado a la ciencia ficción, y <a href=”http://www.filmica.com/casiopea/”>este artículo</a> algo de eso apunta, relacionando aquel film <a href=”http://www.dvdgo.com/dvd-monstruoso-estuche-metalico/1301112/125929″><i>Cloverfield</i></a&gt; con una ciencia ficción que aspira a hablar de nuestros temores. Yo añadiría a esas ficciones otro film muy destacable: <i><a href=”http://www.imdb.com/title/tt1470827/”>Monsters</a&gt;. </i>No parece casualidad que el tercer capítulo de <i>The Event </i>se llame <i>Protect them from the truth</i>.&nbsp;

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Si a esa ciencia ficción se le suman políticos y/o militares y organizaciones (y religión, en <a href=”http://www.syfy.com/battlestar/”><i>Battlestar Galactica </i></a>y <a href=”http://en.wikipedia.org/wiki/Caprica_%28TV_series%29″><i>Caprica</i></a&gt;), ya tenemos por qué este género parece el mejor recipiente para reflexiones sobre qué nos preocupa y nos aterroriza. Y no el cine de terror, envuelto, en general, en una espiral poco afortunada.

Sea como fuera, The Event rentabiliza ese miedo mediante una operación en lo dramático y en lo narrativo. En lo primero, nos da acceso a unos extraterrestres humanos en todo (alejados de los de V, pero también de la parafernalia de vestuario de Los Otros de Lost), pero con un secreto que apenas desvelan. En lo segundo, con un final de temporada acelerado (y que remonta y mucho) donde se hacen unos enemigos (los “villanos” de la función) peculiares y temibles, a la vez.

Seguiremos analizando todo esto en próximos posts. </div>
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