PALABRAS DESCUBIERTAS O REDESCUBIERTAS: Incólume


Incólume:  

(Del lat. incolŭmis).

1. adj. Sano, sin lesión ni menoscabo.

“Detrás de la torre acababa la ciudad. Más allá se divisiban solo rectángulos de sembrados. Figuras humanoides fueron llegando a toda prisa de los campos mientras las aerocicletas planeaban hasta el suelo. 
Edificios que parecían incólumes desde el aire resultaban evidentes ruinas vistos a la altura de los tejados. No quedaba nada intacto. La avería del suministro de energía y sus subsiguientes consecuencias debían de haberse producido varias generaciones atrás. Luego, la ciudad había sufrido pillajes, lluvias, todas las diversas corrosiones causadas por formas de vida inferiores, la oxidación de los metales y algo más.” 
Mundo Anillo. Larry Niven. La Factoría de Ideas, 2001
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PALABRAS DESCUBIERTAS O REDESCUBIERTAS: ORBITAL (Y DOS O TRES DETALLES SOBRE LOS LIBROS DE IAN M. BANKS SOBRE LA CULTURA)


Un inciso. Como novedad, incluyo una de esas palabras que sólo encuentra uno en la literatura de ciencia ficción. No hablo tanto de esa jerga inventada sin base alguna, sino esas palabras que sí coquetean con la ciencia verdadera. 
Uno puede darse de cabezazos buscando qué significa “orbital” pero sólo en Internet puede uno entender que es una creación original del autor, y su significado real. 
Por cierto, por si no tengo ocasión de colgar aquí un análisis más reposado de algunos de los libros de Ian M. Banks que forma su ciclo de La Cultura, anticipo que, si bien Pensad en Flebas (Consider Phlebas, 1987) tiene localizaciones más grandiosas (y origen de ese aspecto tan relevante de la ciencia ficción, el sentido de la maravilla), es mejor obra A barlovento (Look to Windward, 2000). 
Eso sí, no me pidan que les explique por qué esa idea suya de La Cultura ha tenido tanto impacto en la ciencia ficción, porque, a mis ojos, es un cúmulo o bien pobremente explicado o bien caótico por definición. Para mí, estas novelas representan parecidos problemas de esa hard-science fiction de la serie de Mundo Anillo, de Larry Niven (con la que comparte también esa broma, un poco demasiado aplaudida por ciertos fans del género, de bautizar con nombres curiosos a las naves). Un marco bien pensado desde el punto de vista de la ciencia, y unos personajes casi tan simples como los de algunas obras de Robert A. Heinlein. Pero ésa es otra historia. Vayamos con la palabra en cuestión.

Orbital

Hábitat espacial construido a propósito (en otras palabras, por seres inteligentes) que forman un anillo (si bien menor que un anillo mundo, como el que inventara Larry Niven, en Mundo Anillo), que rota simulando gravedad. Sus habitantes, a menudo alcanzando el número de billones, viven en la cara interna del anillo, donde planchas del tamaño de continentes han sido formados para ofrecer todo tipo de ambientes naturales y clima, normalmente con el objetivo de crear resultados espectaculares.


“Vavatch flotaba en el espacio como el brazalete de un dios. El  aro de catorce millones de kilómetros relucía y centelleaba con destellos azules y dorados, recortando su silueta contra el telón de fondo negro azabache que se desplegaba detrás de él. La Turbulencia en cielo despejado emergió del hiperespacio con el orbital delante de la proa, y casi toda la tripulación se congregó ante la pantalla del comedor para observar cómo su objetivo se iba aproximando. El océano color aguamarina, que cubría casi toda la superficie del material de base ultradenso utilizado en la construcción del artefacto estaba salpicado de nubecillas blancas que se agrupaban según los caprichos del clima para formar inmensos sistemas tormentosos o vastas cordilleras algodonosas. Algunas de ellas parecían extenderse a lo largo de los treinta y cinco mil kilómetros de anchura del orbital que giraba lentamente sobre sí mismo”

Pensad en Flebas. Ian M. Banks  (La Factoría de Ideas, 2007)

PALABRAS DESCUBIERTAS O REDESCUBIERTAS: FALTRIQUERA


faltriquera.
(Del mozárabe, *ḥaṭrikáyra, lugar para bagatelas).

1. f. Bolsillo de las prendas de vestir.

2. f. Bolsillo que se atan las mujeres a la cintura y llevan colgando debajo del vestido o delantal.

3. f. Cubillo, palco de los teatros antiguos.

“Las viejecitas y los viejos se encuentran un día con las cataratas, en su largo peregrinar por las enfermedades y los achaques, y los parientes más jóvenes olvidan para siempre el fulgor que tenían aquellos ojos ancianos unos años atrás. Entonces es cuando−en la provincia− cogen el tren y vienen a las ciudades a trasegar por sus calles y ruidos con una venda blanca ladeada tapándoles un ojo, aplastándoles a las viejas el peinadillo coqueto del pelo ahuecado y brillante. Vienen a las ciudades a ver al médico bueno, al médico de fama que da esperanzas, y pagan, al marcharse, sacando los billetes de enrevesados interiores, de faltriqueras recónditas o de carteras gruesas y fajas capaces de guardar semillas y herramientas”

Un juego de niñas. Medardo Fraile. Cuentos con algún amor. 1954. Incluído en Cuentos de verdad, Cátedra, 2000.

PALABRAS DESCUBIERTAS O REDESCUBIERTAS: VENTRUDO


ventrudo, da.
1. adj. Que tiene abultado el vientre.
“Era un personaje descolocado, como tantos otros, de brújula rota, de mapa perdido. Se vestía como una dama de novela vieja y salía a la compra con los labios pintados dejando a su paso un rastro de olor a palacio, a pasado, a poemas ingleses leídos bajos los árboles. Solía ventilar la casa durante horas y por las ventanas enrejadas, abiertas de par en par, podía contemplarse desde afuera una especie de museo, una confusión perfumada de terciopelos rojos en la oscuridad, cortinajes sujetos por grandes lazos, espejos con macos dorados, retratos de todos los tamaños, arañas de cristal, vitrinas repletas de platos de porcelana y muebles ventrudos de madera oscura.”

No es nada. Carlos Castán. Sólo de lo perdido. Destino, 2008.



PALABRAS DESCUBIERTAS O REDESCUBIERTAS: PROVISORIO


provisorio, ria.

(Del lat. provīsum, supino de providēre, proveer).

1. adj. provisional.


“La realización, reflexionó Shevek, es una función del tiempo. La búsqueda de placer es circular, repetitiva, atemporal. La variedad que persigue el espectador, el cazador de emociones, el sexualmente promiscuo, siempre concluye en el mismo lugar. Tiene un final. Llega al final y tiene que volver a empezar. No es un viaje y retorno, sino un ciclo cerrado, un claustro, una celda. Fuera del claustro está el paisaje del tiempo, en el que es posible, con suerte y coraje, construir los frágiles, provisorios e improbables caminos y ciudades de la fidelidad; un paisaje habitable para seres humanos.

Ningún acto es verdaderamente humano hasta que ocurre dentro del paisaje del pasado y del futuro”.

Los Desposeídos. Ursula K. Leguin. 1974

PALABRAS DESCUBIERTAS O REDESCUBIERTAS: CAMOTE


Camote.
(Del nahua camotli).1. m. Am. Cen., Ec., Filip., Méx. y Perú. batata (‖ planta).
2. m. Am. Cen., Ec., Filip., Méx. y Perú. batata (‖ tubérculo).
3. m. Chile. Asunto difícil y enredado.
4. m. Chile. Piedra o terrón que se puede lanzar con la mano o que se puede rodar.
5. m. Chile. Mentira, embuste.
6. m. coloq. Chile. Persona cargante, pesada, fastidiosa.
7. m. Ec. y Hond. Persona tonta, boba.
8. m. Ec. Mujer de la que un hombre está enamorado.
9. m. El Salv. Tumefacción, hinchazón dura y abultada.
10. m. Méx. Persona desvergonzada.
11. m. Méx. querido.
12. m. malson. Méx. pene.
13. m. Perú y Ur. enamoramiento.
14. m. Perú. querida.

“La Federal. Los taxis suicidas de La Federal. La luz estroboscópica de La Federal y la gente caminando a una velocidad extraña, como en una crisis de pánico a cámara muy lenta bajo las palmeras muertas y sobre los terremotos. La tarde estaba cayendo. Los perros cruzaban a ciegas los semáforos y parecían carne cruda entre las ruedas de los carros ambulantes: imágenes de santos, pollos teñidos, viagras, cámaras digitales. Casinos eléctricos, tiendas de decomisos, santerías, compradores de oro al peso en la plaza de adoquines. La gente caminaba como si no durmiera nunca o como si quisiera dormirse mientras caminaba. Saltaban alarmas. Silbaban los camotes. Parecía el último puesto de abastecimiento antes del fin del mundo”
Submáquina. Esther García Llovet. Salto de Página, 2009

PALABRAS DESCUBIERTAS O REDESCUBIERTAS (V)


brujesco, ca.

1. adj. Perteneciente o relativo a la brujería.

2. adj. Propio de la brujería.

“La sala presentaba el aspecto brujesco y destartalado de los desvanes de leyenda: todo tipo de objetos se amontonaban en un aparente desconcierto de percheros y desbordados baúles, arcones y juguetes rotos en la penumbra, trozos de cosas enganchados a las sombras. El Francés iba iluminando alternativamente los distintos rincones manteniendo el resto en una oscuridad secreta de sucios reflejos y bultos grises, para asegurarse de que mis ojos no se perdían por los recovecos de aquella estancia encantanda…”

El aroma de lo oscuro. Carlos Castán. Museo de la Soledad. Tropo Editores, 2007

PALABRAS DESCUBIERTAS O REDESCUBIERTAS (IV)


“Hozar”

1. tr. Mover y levantar la tierra con el hocico.

“La coincidencia de que alguien hubiese escrito el amable aviso momentos antes de mi accidente me resultó divertida, has que me dio por pensar que estaba calificando de “casualidad” aquel encadenamiento de hechos implemente porque no podía aceptar que estuviesen relacionados. Una vez en casa, sin embargo, la posibilidad de que existiera parentesco entre ellos empezó a atormentarme. Condenado a languidecer en un butacón del salón, hozando con desgana en la obtusa parrilla televisiva, no encontré mejor remedio contra el redoblado tedio de mis días que darle vueltas al asunto”.
Margabarismos. Félix J. Palma. El menor espectáculo del mundo. Páginas de Espuma, 2010. 

GUIONECES (VI): PRINCIPALES FALLOS


Hace tiempo leí por ahí que no deberíamos ser exigentes con el nivel gramatical y ortográfico de los que guiones que recibamos para su lectura. Disiento. Una escritura con fallos me advierte que esa persona lee poco, y eso, en mi opinión, ya me da desconfianza. Sin haber leído, puede que ese guionista crea que la historia de un hombre que se convierte en insecto es el colmo de la originalidad, que encontrarse el origen del universo en un sótano es un final impactante, o que el monólogo interior lo ha inventado él. Bendita ignorancia, pero poco profesional. Un guionista tiene que leer y leer mucho.
¿Es posible ser un genio y escribir con miles de faltas de ortografía? ¿Tener talento dramático o humorístico sin articular bien una frase? Sí. Todo es posible. Pero no todo es probable. 
Además, conviene una buena presentación, porque se reciben muchos guiones, se leen muchos guiones, y cualquier fallo en la redacción causa que el lector te tome manía a las pocas páginas. Comento los fallos más comunes que encuentro, ya sea en los guiones que leo, ya en las pruebas a los guionistas que empiezan conmigo:
       La tilde en “qué”, “cuándo”, “cómo”, “quién”, “dónde”.
No sólo en lo más sencillo, es decir, cuando encabeza una pregunta.
¿Qué esperas? Escribe.
Esta tilde diacrítica también se aplica si la frase tiene sentido exclamativo.
¡Qué esperas! Escribe.
Esas tildes en se aplicarán además en los casos en que introduzcan oraciones interrogativas o exclamativas indirectas:

No sabes cuánto te he echado de menos.

Cualquier día te explico cómo acabó todo.

Si nos perdemos, siempre podemos preguntar por dónde se va al pueblo.

No sé tú, pero yo sí sé quién es.

Nadie nos dijo cuándo empezaba la fiesta.
       La tilde en “éste, ésta”, etc.
Ojo, porque yo mismo he tenido que descubrir que, en esto, la Real Academia de la Lengua, ha cambiado las reglas. Cuando son pronombres, es decir, funcionan sustituyendo a sustantivos, no requieren la tilde.
Mi amigo es ese de allí.

Vas a tener problemas con aquellos

Tampoco la llevan cuando son adjetivos.

Me dedico a guardar mis tesoros en esa caja.

Los locos aquellos ni siquiera se preocupan de disimular.
La tilde sólo aparece cuando puede existir dudas sobre su sentido.
¿Por qué dices que cambiaron esos ordenadores?
Sin tilde, no sabemos si “esos” es adjetivo de ordenadores o funcionan como pronombre.
¿Por qué dices que cambiaron ésos ordenadores?

En este caso, quiere decir que “esos” es el sujeto, sustituyen a un sustantivo. “Esos (tipos) cambiaron ordenadores”.

       Burradas varias
“Ay que salir de aquí”. En lugar de “Hay que salir de aquí”
“Valla calor que hace”. En lugar de “Vaya calor que hace”.
       Palabras “erróneas”.
A veces, por motivos de “realismo” (no sé si siempre bien entendido) querremos que ciertas expresiones de un personaje sean intencionadamente “incorrectas”. En ese caso, debemos incluirlas entre comillas, o bien en cursiva.
El tío me ha dejao bien atao.
       Las comas.
Esenciales, para comprender un texto, y más, si vamos a leerlo en voz alta, como es el caso de los diálogos. Fallo más comunes.
               + La coma vocativa. Antes de la persona a la que va dirigida una frase va siempre una coma.
¿Qué pasa Enrique? Mal
¿Qué pasa, Enrique?
               + Las comas innecesarias. Delante de un verbo no se requiere una coma; es decir, no debe separar el sujeto del verbo.
Enrique Juárez, decidió aquel día… Mal.
Enrique Juárez decidió aquel día…
Un caso que pudiera ser el que confunde es cuando al sujeto le añadimos una oración sustantiva.
Enrique Juárez, juez del distrito sur, decidió aquel día.
Pero, como se ve, en ese caso se requieren ambas comas para separar dicha oración sustantiva.
              + La coma imprescindible. Es conveniente leer en voz alta, si no se maneja bien esto de las comas, porque a veces sucede que una que falte cambia el sentido de toda una frase.
Si está aquí, preferiría dar un paseo.
Parece condicional. “Sólo si está aquí, preferiría dar un paseo”.
Es un error común usar las comas cuando un punto y seguido funciona mejor, y clarifica el sentido.
Si está aquí al lado (el sitio al que vamos). Preferiría dar un paseo.
Otro ejemplo de la necesidad de las comas.
CARMEN consigue abrir la puerta y coge aire feliz.
¿El aire es feliz? ¿Coge un aire feliz? Obviamente no. Ese adjetivo se aplica al sujeto, lo que sucede es que falta una coma
CARMEN consigue abrir la puerta y coge aire, feliz.   
Otros fallos son propiamente en lo que se refiere a la escritura dramática.

– Descripciones incompletas o reiterativas.
 
Cuando el director es el guionista puede tener la mala costumbre de escribir un texto casi para sí mismo. Es decir, lo tiene tan claro en la cabeza, que no expone lo que se va a ver. De esa forma, puede uno encontrarse con que el apartado de “acción” es así:


Juan tortura al acusado.
Esto no es aceptable. ¿Cómo lo tortura? Las acciones tiene que ser específicas, y no un resumen. Sólo así entenderemos qué sucede, y podremos visualizarlo. Además, los personajes se definen por lo que hacen (y su contraste o apoyo respecto a lo que dicen).
Otro error es que la acción suprima todo detalle, reiterando lo que luego ya expresa el diálogo.
Juan le explica al acusado sus derechos.

JUAN
Tienes derecho a guardar silencio…
Esto no es necesario, y resta espacio a esas pocas líneas que existen para que se explique las acciones.
       Personajes que desaparecen.
Son un dolor de cabeza, cierto. Escenas en las que hay hasta cuatro personajes o más. Sobre todo, porque el guión no debe olvidarlos. No es obligatorio que hablen todos durante la escena, pero sí que sepamos dónde están, qué hacen. Si en una reunión de grupo, dos de ellos entablan un debate o una discusión, es normal que sepamos cómo reaccionan el resto de los presentes. Además, si no señalamos su presencia, Producción puede no detectarlos, y pensarse que dichos personajes (“silentes” en esa escena concreta) no están: y eso resentirá el plan de rodaje.
       Incoherencias lingüísticas.
Tenemos que ser fieles y coherentes con el nivel cultural de cada personaje. Si son tipos cultos, lo serán todo el tiempo; no implica que hablen siempre con palabras complicadas, pero sí que no es probable que acudan a giros de lenguaje “vulgares”. Y viceversa. Para eso, claro, tenemos que conocer bien a los personajes: y esas biografías que todos deberíamos haber escrito ANTES de una sola palabra del guión.

PALABRAS DESCUBIERTAS O REDESCUBIERTAS: CALINA


“Calina”

1. f. Accidente atmosférico que enturbia el aire y suele producirse por vapores de agua.
“Las torres que relucían en la calina tenían doscientos años. Allí al menos había estabilidad; allí se encontraba la prueba tangible de la fe de Westerhaven en la unión transcultural; un derroche de estilos y tradiciones que la habían convertido en la ciudad más apasionante de la corona Teven.”
La Señora de los Laberintos. Kart Schroeder. Traducción de Virginia Sanmartín. La Factoría de libros.