PALABRAS DESCUBIERTAS O REDESCUBIERTAS: ORBITAL (Y DOS O TRES DETALLES SOBRE LOS LIBROS DE IAN M. BANKS SOBRE LA CULTURA)


Un inciso. Como novedad, incluyo una de esas palabras que sólo encuentra uno en la literatura de ciencia ficción. No hablo tanto de esa jerga inventada sin base alguna, sino esas palabras que sí coquetean con la ciencia verdadera. 
Uno puede darse de cabezazos buscando qué significa “orbital” pero sólo en Internet puede uno entender que es una creación original del autor, y su significado real. 
Por cierto, por si no tengo ocasión de colgar aquí un análisis más reposado de algunos de los libros de Ian M. Banks que forma su ciclo de La Cultura, anticipo que, si bien Pensad en Flebas (Consider Phlebas, 1987) tiene localizaciones más grandiosas (y origen de ese aspecto tan relevante de la ciencia ficción, el sentido de la maravilla), es mejor obra A barlovento (Look to Windward, 2000). 
Eso sí, no me pidan que les explique por qué esa idea suya de La Cultura ha tenido tanto impacto en la ciencia ficción, porque, a mis ojos, es un cúmulo o bien pobremente explicado o bien caótico por definición. Para mí, estas novelas representan parecidos problemas de esa hard-science fiction de la serie de Mundo Anillo, de Larry Niven (con la que comparte también esa broma, un poco demasiado aplaudida por ciertos fans del género, de bautizar con nombres curiosos a las naves). Un marco bien pensado desde el punto de vista de la ciencia, y unos personajes casi tan simples como los de algunas obras de Robert A. Heinlein. Pero ésa es otra historia. Vayamos con la palabra en cuestión.

Orbital

Hábitat espacial construido a propósito (en otras palabras, por seres inteligentes) que forman un anillo (si bien menor que un anillo mundo, como el que inventara Larry Niven, en Mundo Anillo), que rota simulando gravedad. Sus habitantes, a menudo alcanzando el número de billones, viven en la cara interna del anillo, donde planchas del tamaño de continentes han sido formados para ofrecer todo tipo de ambientes naturales y clima, normalmente con el objetivo de crear resultados espectaculares.


“Vavatch flotaba en el espacio como el brazalete de un dios. El  aro de catorce millones de kilómetros relucía y centelleaba con destellos azules y dorados, recortando su silueta contra el telón de fondo negro azabache que se desplegaba detrás de él. La Turbulencia en cielo despejado emergió del hiperespacio con el orbital delante de la proa, y casi toda la tripulación se congregó ante la pantalla del comedor para observar cómo su objetivo se iba aproximando. El océano color aguamarina, que cubría casi toda la superficie del material de base ultradenso utilizado en la construcción del artefacto estaba salpicado de nubecillas blancas que se agrupaban según los caprichos del clima para formar inmensos sistemas tormentosos o vastas cordilleras algodonosas. Algunas de ellas parecían extenderse a lo largo de los treinta y cinco mil kilómetros de anchura del orbital que giraba lentamente sobre sí mismo”

Pensad en Flebas. Ian M. Banks  (La Factoría de Ideas, 2007)

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