THE LONG HALLOWEEN (JEPH LOEB,1996-1997): INSPIRACIÓN PARA NOLAN


Al parecer, The Long Halloween es un cómic que Christopher Nolan tuvo en cuenta para The Dark Knight. Leyéndolo, compruebo que es cierto, y que, de paso, explica algunos de los problemas de guión de esta película. Al tiempo, confirmo que no coincido mucho con quienes consideran esta historia de las mejores de Batman (hay quien le dedica incluso una web con análisis muy pensados).
A raíz de una conversación por twitter con un ávido lector de cómic, y sus recomendaciones, caí en la cuenta de que esta obra ya la había leído hace unos cuantos meses. Sin embargo, y al contrario que Hush del que sí conservaba algún recuerdo (tampoco demasiado positivo), The Long Halloween no producía en mí nada. Nada de nada.
En mi caso, es una especie de “señal” que utilizo (de forma no muy consciente) para reconocer si una obra me gustó o no. Aun así, matizo cuanto puedo, y reconozco que la lectura de cómics requiere un tipo de atención diferente. Y que puede darse un mal día.
Así que volví a leerla. Tal vez sea una cuestión de formato. De que el cómic quizá se rija por normas diferentes. Tal vez sea una cuestión distinta; si al final las imágenes deben importar más que la historia. Que la historia no es, no tiene por qué, ser la causa de las imágenes. Sería otro debate.
Claro que, en The Long Halloween, ese cuidado por unas ilustraciones poderosas (que copan y mucho la página) sumado a un número de páginas limitado causan que la historia adelgace; tanto que descuida lo que es la narrativa. Lo que hace que nos empuje a que sigamos leyendo.
En Avengers Disassembled, con ilustraciones aún mejores (en mi opinión) y con igual de cuidado, sin embargo la historia atrae, mantiene la atención y crea situaciones límite, interesantes y dramáticas.
Avengers Disassembled. Ilustraciones: David Finch
Vayamos por partes. Esto es una especie de “reinicio” (reboot) de Batman y su universo tras Batman: Year One. Estas reinterpretaciones son comunes. En cierto momento, la línea cronológica de la que sería una especie de Trama General se detiene. Y llegan autores que hacen su peculiar mini trama, al margen, con principio y final, a partir del personaje correspondiente.
Como con las mismas adaptaciones al cine, no es argumento, o no muy racional, que uno no encuentre “el verdadero Wolverine”, “el verdadero Spiderman” o el “verdadero Batman”. En realidad, “verdadero” significa “aquel que conocimos cuando lo leímos por primera vez” (quizá en nuestra adolescencia), y ahí ya tenemos el “quid”. Hay, y ha habido muchos Spidermans, muchos Wolverines y muchos Batmans. Ninguno más “verdadero”; ninguno más auténtico.
Lo que aporta Loeb es un momento anterior, donde se explica y ahonda en la relación entre Batman, el fiscal Harvey Dent y el capitán (aún no comisario) Gordon. Esta relación nace desde −y como oposición− a unos villanos nada fantásticos: una familia mafiosa. Los Falcone. ¿Les suena? Es porque Nolan debió de partir de The Long Halloween también para Batman Begins.
Aquí, a diferencia de The Dark Knight, Dent ya está penetrando en un creciente obsesión por su labor. Desde ese punto de vista, el cómic expone mejor los pasos de una evolución lógica: Dent está casado y tiene un hijo. A Dent le asustan las amenazas de los Falcone que ponen en peligro a su familia. Y está cansado de la corrupción de Gothan City. De hecho, comprende bien ese camino “oscuro” de Batman.
En cambio, esta progresión más pausada nos roba la ocasión del efecto y contraste (dramático) entre ese Dent de Nolan ingenuo, asertivo, luchador, y el “loco” en que acaba convirtiéndose.
Por otro lado, ese hartazgo del Dent de Loeb no se entiende del todo. Cierto: Nolan tuvo una primera película para que se expusiera este contexto de corrupción. Por su parte, Loeb lo da por hecho, y lo resuelve con un par de frases. Vemos el poder de los Falcone (con guiños poco sutiles a El Padrino) pero no cómo éste “controla” a la ley.
De todos modos, lo que falla aquí, y no es poco, es la Trama General. Parecería que Loeb de lo que quiera hablar es de Dent, de Gordon y de la familia mafiosa. Pero que decidió (él o sus editores, que son como los productores en cine) que eran unas subtramas respectivas que requerían un hilo conductor. Algo que las cobijara. Este hilo es lo que da título al cómic. Un asesino mata cada fiesta a partir de la de Halloween. Y mata en principio sólo a miembros de la familia Falcone.
“¿Quién será?” Es el ejemplo clásico de mcguffin. Sólo que, en esta ocasión, es un mcguffin que se prueba como tal, como truco, como no relevante en verdad, demasiado pronto. La prueba es que, en cada “capítulo”, en cada número de la serie, el asesinato ocupa poca parte de la historia. ¿Cómo, entonces, va a ser, como se dice aquí, “a complex murder mystery” si a apenas nadie parece preocuparle quién es el asesino? ¿Cuál es la complejidad: que hay varios sospechosos? ¿Cómo nos va a importar si hasta casi no le vemos una reacción al patriarca mafioso cuando su familia es masacrada? Además, ¿cómo nos va a importar si le preocupara a un secundario?
El Objetivo Principal de Batman (y de Gordon y Dent) no es tanto la captura del misterioso asesino, como la caída y encarcelamiento de los Falcone. Al lector puede interesarnos un cierto tiempo el red herring, pero lo dificulta, a medida que pasan los capítulos/números, el hecho de que no les interese en igual grado a los personajes. Aparte, que vayan matando a los miembros de la familia Falcone no es desde luego un asunto que produzca preocupación. Son personajes que apenas hemos conocido. ¿Será que Loeb es lo que quería; que tomemos el punto de vista de Dent, de que “se lo merecían”? Algo arriesgado, desde lo narrativo.
De acuerdo. Otra forma de atraparnos y que continuemos es que nos preocupen los personajes. Es cierto que Loeb tal vez juegue la baza (nada rara en los universos de cómic) de que el espectador ya conoce el destino de un personaje. Sabemos que Dent se transformará, antes o después “Dos Caras”. ¿Será que, en esta reintepretación de sus orígenes, son estos asesinatos su primer paso hacia la locura?, podemos preguntarnos. Es decir, estaríamos ante una revisión de la mitología. Lo que es común es un reboot.
Pero un momento. ¿Es que Dent es el protagonista? Aparentemente, no. Y aquí que encuentro esa cuestión que me sigue persiguiendo a partir de The Dark Knight.
¿Puede haber un buen guión cuando al guionista le interesan más los secundarios (y, por lógica, es algo que nos contagia a nosotros) que el protagonista?
Lo curioso es que esos asesinatos en el calendario de veras que podía haber “relanzado” al personaje de Batman a ese lado originario (y puede que muy olvidado a veces) como detective. Pero los hechos principales de la Trama aparecen desconectados del protagonista (y de su Objetivo Principal, y, por tanto, de sus Intenciones y Subintenciones Derivadas). Batman hace mucho más por la investigación sobre los mafiosos (y sus tejemanejes a raíz de la serie de crímenes) que por resolver aquella pregunta: ¿quién es el asesino? No interroga; no analiza pruebas.
Por otra parte, al lector le llegan las pistas visualmente (y eso es un acierto; no sé si de Loeb o su dibujante, Tim Sale), desde el primer asesinato.
Así, para cuando llega un capítulo/número donde Batman repasa todas las hipótesis nos parece tarde y reiterativo. Y lo que es peor: nos pone “por encima” del aparente protagonista.
La supuesta inteligencia detectivesca de Batman nos resulta obvia porque lo que él supone ya nos lo ha dado a suponer el guión antes. Al cabo, estas elucubraciones son tan irrelevantes como esas con las que Loeb hace un montaje paralelo. Loeb bromea con las que hace The Riddler, y, sin embargo, me temo que sin pretenderlo, las que hace Batman resultan igual de ridículas. Por tanto, sólo estoy de acuerdo en parte con esto:
Batman needs to kick a lot of ass, must deal with a tenuous relationship with the police, has to do considerable detective work, must battle most of the big guns from his Rogue’s Gallery…
Batman lidia, sí, con las consecuencias de los asesinatos, que implica vérselas con sus enemigos. Y sí, hay peleas; suficientes. Pero esto resta tiempo (y cuestiona su papel, su necesidad) en momentos como todo el capítulo donde lucha por oponerse a la nueva locura del Joker. Por no hablar de qué demonios pinta en toda la historia Catwoman. Otra subtrama añadida que no aporta a la Trama Principal, y que “roba” tiempo y viñetas. ¿Esa relación amor-odio con Batman/Bruce Wayne arroja un matiz revelador al personaje del protagonista? ¿O es una forma de añadir escenas de acción gratuitas?
Puede que, como se dice aquí, Avengers Disassembled acuda a un truco “fácil”: los eventos que le suceden a los protagonistas son tan “tremendos” que lo dramático viene casi automáticamente. Pero, en aquel caso, además de sucesos graves, existe un elemento de misterio: no sabemos por qué pasa lo que pasa. No sabemos por qué se le vienen encima a los Vengadores todos esos sucesos trágicos. Así que, sí, puede que en lo dramático haya “truco”; pero en lo narrativo, el mcguffin funciona mucho mejor. Lo mismo se aplicaría a The House of M (menos lograda) aunque, en ambos casos, puede que lo que me ganara es que el arte/ilustración me parecen más integradas en la historia. Y que afecta, altera y hasta revisa la mitología.
En The Long Halloween Batman apenas hace más que reaccionar. Pero es en el “cómo” que encuentro el fallo. Desde luego que pueden y deben ofrecérsenos protagonistas más pasivos. Lo que no sé es si es posible que, además de pasivo, además de falto de un Objetivo coherente con la supuesta dirección de la Trama, puede admitirse un protagonista sin apenas afeccciones emocionales. Hasta cuando se expresa la posibilidad de que el asesino sea Dent (y esto sería un cierto giro), Batman es un muro. Tan seguro de sí mismo como ese otro momento donde se percibe que Nolan leyó y halló ese subtema que exploraría en The Dark Knight.
“Gordon: So many are here (en Arkham). Nearly doble from when you first appeared. Not that there is a direct correlation, but… Do you give ir any thought?
Batman: No.”
Fíjense en el detalle: Nolan, en el film, pone esta reflexión (y este miedo) en Batman y no en Gordon. Loeb no se esfuerza en que Batman sea más humano. Y eso, a pesar de algún flash-back (que proporciona información sobre su padre, pero no sé si “ilumina” algo trascendente).
En cuanto al retrato de Dent, si quieren una perspectiva que parta del “mito” para  otras posibilidades recomiendo Batman 653 de la serie Face the Face (donde Dent, tras haberse arreglado la cara, se enfrenta a su fantasma) o la serie de dos de Jurisprudence, (Batman 572 y Detective Comics 739) dentro de No Man´s Land.
Face the face. Batman 653
¿Dónde encuentro lo que si convierte a The Long Halloween en una obra atractiva? En los detalles.
Loeb introduce a (algunos) villanos habituales de una forma un poco forzada, aunque con alguna vuelta de tuerca diferente. El verdadero mal es el “realista”, el de los mafiosos, el de los Falcone. El mal que los villanos “fantásticos” representan (o ha representado en otros autores y en el universo de Batman) es incluso patético.
Un ejemplo es cómo se retrata a Salomon Grundy.
Una cierta casualidad lleva el tema de los Falcone a las alcantarillas donde habita Grundy. Como dice Batman:
“How deep the Roman´s roots have dug into my city”
De hecho, cuando Carmine Falcone acude a ellos para sus negocios, los de su familia se avergüenzan de él. Al final, las tornas cambian, y son los “freaks” los que se vengan de los Falcone.

Quizá lo que Loeb nos cuente es cómo la corrupción “realista” ha dominado Gothan pero ya no, y cómo no lo hará tampoco en el futuro. Que los días venideros serán los de los “monstruos”; los de gente como Harvey Dent, ya “Dos Caras”.

En cuanto al final, me parece pobre e innecesario esa explicación en el giro último (y luego decimos de Shymalan) donde se explica lo que las imágenes expresan sin necesidad de texto (aparte de que es absurda esa frase de Batman que dice que a Dent le obsesiona el número 2; ¿de dónde se lo ha sacado si este villano acaba de “nacer”?). Y eso, que hay quién no lo tiene claro.

“Loeb and Sale have never revealed the truth — and that could be, as they say, because they prefer to leave it open for interpretation. Or, it could be, because they spend so much time leaving red herrings that to reveal the truth would mean explaining away all of the loose ends that pop up throughout the comic in an effort to keep a mystery with relatively few clues exciting. Hell, even if you believe the Gilda/Alberto theory, what do you make of Harvey’s hair being wet on New Year’s Eve despite his hat?”
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