PREGUNTAS, PREGUNTAS: RECEPTORES/ESPECTADORES


  
– ¿Por qué tengo la sensación de que no hay ocasión para el disfrute de más de dos disciplinas artísticas? ¿Por que tendemos a especializarnos, cuando no necesariamente vamos a ser críticos profesionales?
– ¿Por qué uno encuentra tantos amigos o colegas o conocidos que tienen un gusto y conocimiento exquisito sobre música contemporánea, y luego tienen un conocimiento superficial y sorprendentemente banal de cine o de literatura? 
– ¿Por qué, a la vez, los que ven mucho cine, y lo analizan, y lo entienden y lo reflexionan, luego no leen apenas literatura o su gusto literario es bastante cuestionable?
– ¿Da tiempo, en una vida, a conocer a Tolstoi, Dostoyesky, Faulkner, Joyce, y, al tiempo, todo Cortázar, todo Cheever, todo Borges, todo Chéjov? ¿Y da una vida para, a la vez, estar al día de las novelas y los relatos que se publican hoy que tengan interés?
– ¿Por qué Chéjov y no Maupassant, como se preguntaba José María Merino?

– ¿Por qué tengo la impresión de que el cine de Tarantino es un manjar para que el crítico de cine se luzca, haciendo visibles referencias e intertextualidades de ratón de biblioteca?

– ¿Por qué todo el mundo puede escribir sobre cine en un medio de comunicación, pero ningún crítico de cine puede hacer un análisis político? ¿Por qué un escritor puede escribir sobre cine, pero un guionista o un director nunca se atreverá a escribir sobre una novela?
– ¿Por qué nos quejamos del lastre de los mitos de nuestros padres o de nuestros abuelos artísticos, y luego mitificamos a una velocidad apabullante autores de antes de ayer?

– ¿Por qué no aprendemos de la lección que ha resultado de saber que el Carver que nos vendieron como la perfección resultó que ni era Carver? ¿Cómo va a ser una discusión baladí, como se afirma por ahí (¿nos da miedo habernos equivocado tanto?), que se haya demostrado que el Carver real era otro? ¿Cómo, de pronto, van a ser igual de buenos ambos, cuando no parecen compatibles, si seguimos justamente ese canon desbocado en el que nos hicieron caer?

– ¿Por qué hay una tendencia a convertir a la ficción televisiva en el décimo arte (lo cual, sin duda, sería una candidatura a la que yo votaría) y a olvidar la ficción cinematográfica?

– ¿Por qué los guionistas que leo escriben con tantas faltas de ortografía? ¿Por qué los que se supone que son profesionales de la escritura se escabullen con lo de que nosotros lo que hacemos son diálogos y pare usted de contar?
– ¿Por qué los periodistas que escriben los informativos acuden tanto a expresiones gastadas que ya han perdido su sentido?
– ¿Por qué hay tantos blogs sobre libros de gente “independiente” que al final someten su criterio a que le envíen o no el libro a reseñar?
– ¿Por qué apenas leo críticas negativas directas sobre libros de relatos de autores contemporáneos españoles? ¿Por qué las únicas que leo son ofensivas y no argumentadas? ¿No existe un punto medio, y equidistante que dé seriedad y sensación de honradez?
– ¿Por qué no consigo que Fernando Valls me caiga bien?
– ¿Por qué no nos regalan un año sabático para que pudiéramos dedicarnos a todas las artes?
– ¿Por qué el arte contemporáneo se ha alejado tanto del público? ¿Por qué estamos ya tan perdidos que ni una publicación especializada nos suscita un intento por abordar de nuevo las creaciones de hoy?
– ¿Por qué se juzga con más cariño unos géneros que otros? ¿Por qué se analizan y desglosan las posibles virtudes sobre los avances y propuestas en la comedia (¿de veras es tan bueno Judd Appatow? ¿Hay un director en algún plano de Vírgen a los 40?) pero no las de, por ejemplo, el “thriller” o la acción?
– ¿Por qué leo tantas críticas de cine que consideran un valor que la narrativa sea seca y violenta? ¿Son tan buenas Blindado o Al límite, por ese mismo motivo? 
– ¿Por qué si se rueda la violencia de forma “estética” (Wanted) es criticable, pero luego a otros les encanta Tarantino, y Paul Greengrass, por su parte, no rueda violencia de forma realista, sino tan “estética” como el que más?
– ¿Por qué todavía no se asume que cualquier ficción es una construcción? ¿Por qué no se acepta que cualquier historia es, a la vez, un mundo, aparte, con sus propias normas, que no han de ser reales, sino meramente verosímiles?

– ¿Por qué leo tantas críticas de cine que consideran un valor que haya un autor, aunque sea un narcisista incapaz de comunicarse con el mundo?

– ¿Por que, por contra, hay tantos espectadores de cine comercial que se sienten, bien inseguros, bien insultados, cuando hay un autor, aunque sea alguien con un discurso, un universo propio, y que se sabe expresar?
– ¿Por qué el cine y las series españolas se parecen tanto al teatro filmado?

http://www.youtube.com/v/0EvKq99jAKg?fs=1&hl=es_ES

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2 comentarios

  1. Creo que cada pregunta merece un post. Algunas de las cuestiones que planteas son complejas.

    Comento, porque me llama más la atención, sobre la (in)cultura de los guionistas y directores de cine.

    Seguro que recuerdas a directores de cine que se vanaglorian de no leer libros. Incluso Hitchcock confesó a Truffaut que jamás leía porque le aburría. Puedo entender que haya guionistas, directores y productores de cine que no leen, pero no concibo que los profesionales desconozcan el cine de épocas anteriores. Hitchcock no leería, pero su trabajo estaba creando la Historia del Cine.

    La lista de las 101 mejores guiones de la historia hecha por la WGA ( http://www.wga.org/subpage_newsevents.aspx?id=1807) es una prueba de que los mejores profesionales de la industria desconocen la historia del cine. Así encontramos que se han colado guiones como Tootsie (quizá por influencia del libro de Linda Seger), Shakespeare in Love o Jerry McGuire, entre otras obras discutibles.

    El desconocimiento del cine clásico en la época del P2P es imperdonable.

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  2. A ver, he hecho una generalización, porque sé de directores que leen bastante. La cuestión es qué.

    Me pones el caso de Hitchcock. Hombre, si eres un genio, eres un genio, y eres capaz de crear sin empaparte de otras artes.

    Por otra parte, seré justo: muchos directores españoles de los 70, algunos de los “grandes”, sí eran gente cultivada, pero más de esas otras artes, y no siempre supieron o pudieron transladarlo al cine.

    Aún así, las primeras películas de Gutiérrez Aragón, por ejemplo, tienen ahí un poso visual muy importante. Pero en España siempre ha pesado demasiado lo literario entendido mal; sin su traducción correcta a imágenes.

    En cuanto a ahora, el problema es que las nuevas generaciones tienen masters, cursos, y sobre todo, sobre todo, un ego intocado, debido, quién sabe, si a una educación más laxa, y a unos padres menos críticos.

    De ahí, a que piensen, muchos, que no necesitan ver series, leer cómics, conocer a Faulkner, o, demonios, saber escribir, pues, hay un paso.

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