GUIONECES (VII): Buscando soluciones


En este post de aquí, del compañero de Tips Guión, hablaba él (y los que opinábamos) acerca de los bloqueos. Tenía mucha razón. A veces nos encallamos en cómo resolver una situación. O cómo crearle obstáculos al personaje en su movimiento hacia su objetivo. Esto, eso sí, queda en la cocina del guionista: en esas páginas, tarjetas, folios que emborronamos.
No puede, en cambio, traslucirse en un guión que entreguemos. O, al menos, no mucho.
Sin ser muy concreto, ahora mismo leo un guión que tiene este problema. Lo cierto es que es sencillo de corregir, en verdad. Son descuidos comprensibles. Uno escribe, escribe, y no piensa en que la solución que le ha dado a un hecho, su explicación, fue la primera que se le pasó por la cabeza. Por aquello que comentaba Javier en su blog: porque, si no, puedes volverte loco, y nunca avanzar.
Ahora bien, una vez terminemos una primera versión, hay que revisar. Siempre. Volver a esas soluciones improvisadas que nos sirvieron para “salir del paso”, y esta vez, sí, dedicarle tiempo e imaginación.
Un ejemplo: un chico quiere ser actor en una gran ciudad. Vive de lo que puede mientras hace pruebas, castings, etc. En casa, su padre y sus dos hermanas no saben que no le va tan bien. Su padre, ya mayor, le cuenta a quien pilla el futuro brillante que le espera a su vástago. ¿Cuál es el Primer Punto de Giro? El padre se pone enfermo, y, de pronto, tal vez porque intuye una muerte cercana, decide viajar hasta donde el hijo.
Esto cambia todo, claro: el hijo no quiere decepcionarle, y que note que le ha estado mintiendo sobre cómo le va en el mundo del cine. Ahora bien, surgen algunas preguntas:
¿Por qué las hermanas no le impiden al padre viajar si está tan enfermo?
¿Por qué no viaja el protagonista a ver al viejo, impidiendo que éste se le adelante y le descubra?
¿Por qué no le cuenta a sus hermanas la verdad, y así, pide su colaboración para que le convenzan y le impidan viajar?
Bien, como todo esto puede ser muy complejo, y dejarnos atascados, lo dejamos correr. Queremos contar la historia de cómo el chico mantiene la mentira, lo cual puede dar mucho juego si nos lo llevamos al génerod de la comedia. Pero no cuando acabamos el guión. Porque ahí el lector tiene que creerse que lo que sucede es inevitable. Si no, se nota: se nota que hay ahí un autor -el guionista- que ha “creado” el obstáculo y el Punto de Giro.
Y, a partir de ahí, ya leemos o vemos el film con cierto descrédito. 
En realidad, claro que todo lo que pasa es una historia es porque nosotros lo creamos. Pero no debe notarse. Debemos hacerlo surgir de forma lo más natural posible. 
Normalmente, las soluciones -sobre cómo se roba un banco, cómo el malo piensa salirse con la suya, cómo el protagonista no tiene otra salida sino hacer lo que hará en el Segundo Acto, o en el Tercero, una vez llegue el Segundo punto de Giro- vendrán a nuestra mente mientras hacemos otra cosa: caminando, nadando, hablando con amigos, o viendo una película (sin copiar dicha solución del film, claro). 
Pero, para temas, digamos, más cercanos al personaje, y cómo actúa, o cómo se le acorrala, un buen camino puede ser “tirar” de dicho personaje. Que provenga de sus Motivaciones o de su Background. Por eso es tan relevante que lo tengamos definido, en nuestras notas.
Siguiendo el ejemplo anterior, podemos explorar la relación del protagonista con las hermanas y el padre.
¿Saben ellas su secreto? Podrían saberlo y reprochárselo. Podrían tenerle un poco de tirria, justo porque, teniendo engañado al padre, éste se pasa el día hablando bien de su hijo, y despreciándolas, en parte a ellas, cuando son las que lo cuidan. 
O bien, puede ser que el protagonista tenga una aspiración secreta: que el padre lo descubra todo, y quitarse ese peso de encima. O tal vez, el chico haya invertido mucho dinero en algo, en una prueba, en prepararse un papel, en un nuevo apartamento y su alquiler, y todo le pilla desprevenido. 
Sea como sea, hay que coger un folio, y empezar a poner posibilidades. Todas las que se nos ocurran: un brainstorming privado. Y luego, ver cuál nos convence más. E incluirlo en una segunda versión del guión.
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4 comentarios

  1. He escrito un comentario larguísimo interesante e incluso ordenado en párrafos pero no le ha dado la gana de publicarlo y lo he perdido para siempre, lo siento pero no me veo capa de repetirlo.

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  2. Pues vaya. La próxima vez, escríbelo antes en word o alguna plantilla. Yo lo hago así, por si acaso.

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  3. Estoy de acuerdo contigo punto por punto.

    Otro problema que encuentro al escribir es desviarse del tema. Creo que es un mal universal. El público y la crítica a menudo ve un buen planteamiento y 60 minutos llenos de tópicos.

    Otro problema son las tramas paralelas que crecen como setas. A menudo no sirven para complementar, si no para rellenar de 90 a 120 páginas.

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  4. Las tramas paralelas o subtramas pueden ser útiles o incluso relevantes, pero, claro, sin desviarse de cuál es el conflicto principal.

    Y estoy de acuerdo: los planteamientos, sobre todo en los films de Estados Unidos, suelen ser bastante buenos. Es el Segundo Acto donde se va todo al garete.

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