GUIONECES (VI): PRINCIPALES FALLOS


Hace tiempo leí por ahí que no deberíamos ser exigentes con el nivel gramatical y ortográfico de los que guiones que recibamos para su lectura. Disiento. Una escritura con fallos me advierte que esa persona lee poco, y eso, en mi opinión, ya me da desconfianza. Sin haber leído, puede que ese guionista crea que la historia de un hombre que se convierte en insecto es el colmo de la originalidad, que encontrarse el origen del universo en un sótano es un final impactante, o que el monólogo interior lo ha inventado él. Bendita ignorancia, pero poco profesional. Un guionista tiene que leer y leer mucho.
¿Es posible ser un genio y escribir con miles de faltas de ortografía? ¿Tener talento dramático o humorístico sin articular bien una frase? Sí. Todo es posible. Pero no todo es probable. 
Además, conviene una buena presentación, porque se reciben muchos guiones, se leen muchos guiones, y cualquier fallo en la redacción causa que el lector te tome manía a las pocas páginas. Comento los fallos más comunes que encuentro, ya sea en los guiones que leo, ya en las pruebas a los guionistas que empiezan conmigo:
       La tilde en “qué”, “cuándo”, “cómo”, “quién”, “dónde”.
No sólo en lo más sencillo, es decir, cuando encabeza una pregunta.
¿Qué esperas? Escribe.
Esta tilde diacrítica también se aplica si la frase tiene sentido exclamativo.
¡Qué esperas! Escribe.
Esas tildes en se aplicarán además en los casos en que introduzcan oraciones interrogativas o exclamativas indirectas:

No sabes cuánto te he echado de menos.

Cualquier día te explico cómo acabó todo.

Si nos perdemos, siempre podemos preguntar por dónde se va al pueblo.

No sé tú, pero yo sí sé quién es.

Nadie nos dijo cuándo empezaba la fiesta.
       La tilde en “éste, ésta”, etc.
Ojo, porque yo mismo he tenido que descubrir que, en esto, la Real Academia de la Lengua, ha cambiado las reglas. Cuando son pronombres, es decir, funcionan sustituyendo a sustantivos, no requieren la tilde.
Mi amigo es ese de allí.

Vas a tener problemas con aquellos

Tampoco la llevan cuando son adjetivos.

Me dedico a guardar mis tesoros en esa caja.

Los locos aquellos ni siquiera se preocupan de disimular.
La tilde sólo aparece cuando puede existir dudas sobre su sentido.
¿Por qué dices que cambiaron esos ordenadores?
Sin tilde, no sabemos si “esos” es adjetivo de ordenadores o funcionan como pronombre.
¿Por qué dices que cambiaron ésos ordenadores?

En este caso, quiere decir que “esos” es el sujeto, sustituyen a un sustantivo. “Esos (tipos) cambiaron ordenadores”.

       Burradas varias
“Ay que salir de aquí”. En lugar de “Hay que salir de aquí”
“Valla calor que hace”. En lugar de “Vaya calor que hace”.
       Palabras “erróneas”.
A veces, por motivos de “realismo” (no sé si siempre bien entendido) querremos que ciertas expresiones de un personaje sean intencionadamente “incorrectas”. En ese caso, debemos incluirlas entre comillas, o bien en cursiva.
El tío me ha dejao bien atao.
       Las comas.
Esenciales, para comprender un texto, y más, si vamos a leerlo en voz alta, como es el caso de los diálogos. Fallo más comunes.
               + La coma vocativa. Antes de la persona a la que va dirigida una frase va siempre una coma.
¿Qué pasa Enrique? Mal
¿Qué pasa, Enrique?
               + Las comas innecesarias. Delante de un verbo no se requiere una coma; es decir, no debe separar el sujeto del verbo.
Enrique Juárez, decidió aquel día… Mal.
Enrique Juárez decidió aquel día…
Un caso que pudiera ser el que confunde es cuando al sujeto le añadimos una oración sustantiva.
Enrique Juárez, juez del distrito sur, decidió aquel día.
Pero, como se ve, en ese caso se requieren ambas comas para separar dicha oración sustantiva.
              + La coma imprescindible. Es conveniente leer en voz alta, si no se maneja bien esto de las comas, porque a veces sucede que una que falte cambia el sentido de toda una frase.
Si está aquí, preferiría dar un paseo.
Parece condicional. “Sólo si está aquí, preferiría dar un paseo”.
Es un error común usar las comas cuando un punto y seguido funciona mejor, y clarifica el sentido.
Si está aquí al lado (el sitio al que vamos). Preferiría dar un paseo.
Otro ejemplo de la necesidad de las comas.
CARMEN consigue abrir la puerta y coge aire feliz.
¿El aire es feliz? ¿Coge un aire feliz? Obviamente no. Ese adjetivo se aplica al sujeto, lo que sucede es que falta una coma
CARMEN consigue abrir la puerta y coge aire, feliz.   
Otros fallos son propiamente en lo que se refiere a la escritura dramática.

– Descripciones incompletas o reiterativas.
 
Cuando el director es el guionista puede tener la mala costumbre de escribir un texto casi para sí mismo. Es decir, lo tiene tan claro en la cabeza, que no expone lo que se va a ver. De esa forma, puede uno encontrarse con que el apartado de “acción” es así:


Juan tortura al acusado.
Esto no es aceptable. ¿Cómo lo tortura? Las acciones tiene que ser específicas, y no un resumen. Sólo así entenderemos qué sucede, y podremos visualizarlo. Además, los personajes se definen por lo que hacen (y su contraste o apoyo respecto a lo que dicen).
Otro error es que la acción suprima todo detalle, reiterando lo que luego ya expresa el diálogo.
Juan le explica al acusado sus derechos.

JUAN
Tienes derecho a guardar silencio…
Esto no es necesario, y resta espacio a esas pocas líneas que existen para que se explique las acciones.
       Personajes que desaparecen.
Son un dolor de cabeza, cierto. Escenas en las que hay hasta cuatro personajes o más. Sobre todo, porque el guión no debe olvidarlos. No es obligatorio que hablen todos durante la escena, pero sí que sepamos dónde están, qué hacen. Si en una reunión de grupo, dos de ellos entablan un debate o una discusión, es normal que sepamos cómo reaccionan el resto de los presentes. Además, si no señalamos su presencia, Producción puede no detectarlos, y pensarse que dichos personajes (“silentes” en esa escena concreta) no están: y eso resentirá el plan de rodaje.
       Incoherencias lingüísticas.
Tenemos que ser fieles y coherentes con el nivel cultural de cada personaje. Si son tipos cultos, lo serán todo el tiempo; no implica que hablen siempre con palabras complicadas, pero sí que no es probable que acudan a giros de lenguaje “vulgares”. Y viceversa. Para eso, claro, tenemos que conocer bien a los personajes: y esas biografías que todos deberíamos haber escrito ANTES de una sola palabra del guión.

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2 comentarios

  1. Cuando fui profesor de guión en la Escuela Andaluza de Cinematografía, un alumno me pasó un “trabajo” inclasificable en muchos aspectos: sin formato de guión, escrito a mano, con abreviaturas de SMS, faltas de ortografía y un auténtico panfleto satánico carente de un mínimo de sentido cinematográfico. No sé cómo me atreví a leer cinco o seis páginas antes de decir “¡basta!”

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  2. Bueno, es que lo de los formatos es también otro tema… Pero en fin, lo que venía yo a decir es que la presentación también es importante.

    Lo curioso es que muchas faltas las he encontrado en gente que lleva haciendo guiones bastante tiempo. Y ellos, por cierto, tampoco usan un formato que, al menos para mí, sea fiable.

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