LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL: ¿qué sabe uno sobre ello?


Pues yo no tenía ni idea, hasta que, por temas laborales, tuve que empaparme. Recomendamos en el programa (La Banda; un contenedor infantil de series y secciones) una media anual de 100 libros, y, aunque sea imposible leerlos todos, sí que trata uno de adentrarse. Por si adquiero criterio.
Yo recomiendo que os paséis por cualquier librería especializada. No sé qué dirán las estadísticas, pero siempre encuentro llena de niños y padres aquélla a la que voy a sacar libros. O hay muchos lectores, o pocos y compran muchos libros.
Segunda impresión: lo que impresiona es la calidad de los álbums ilustrados. Si buscáis regalos para los hijos propios o los ajenos, o sobrinos o primos pequeños, atención: hay todo un mundo de variedad y calidad. Un repaso rápido sobre lo que conozco, lo que he visto y lo que he disfrutado en cuestión de ilustradores: Shaun Tan, Jimmy Liao, Rébeca Dautremer, Benjamin Lacombe.Pero ojo, también, porque libro ilustrado no significa ya necesariamente “libro para los más pequeños”. Menos mal que hay división por edades en los estantes, porque una tendencia que compruebo y no entiendo es la de no especificar en el libro las edades a las que se dirige la obra. Pero, claro, supongo que era hora de que los padres se tomaran un poco de trabajo.

Si no, observen a Shaun Tan, y lo que él mismo afirma en su web:

“Podría decirse que son «libros ilustrados para niños mayores» más que para niños pequeños, ya que tratan estilos visuales y temas relativamente complejos, como el imperialismo colonial, la apatía social, la naturaleza de los recuerdos y la depresión.”
Cierto; sus historias son complejas. Tampoco le falta un toque adulto a Jimmy Liao. Pero también es hermosísimo, y perdonen si queda sensiblero. El Sonido de los Colores es una maravilla. Aunque también, a ratos, muy triste. Pasense por aquí y vean y disfruten.

Hermosa Soledad tiene menos asideros para lo positivo. Y no digamos Encuentos y Desencuentros: casi podrían ser libros para adultos, a secas.

Libros que seguramente no creen traumas irresolubles a los niños, mientras se extasian con las ilustraciones son Babayaga, de Marc Le thanh e ilustrado por Rébecca Dautremer,  o Princesas Olvidadas o Desconocidas, o Cyrano, también ilustrados por Dautremer.Un detalle relevante: la calidad del libro, papel, portada, y, como digo, contenido está equilibrado con precios que parecen exiguos. La mayoría no llega ni a los 20 euros. Si andan por Sevilla, les recomiendo la librería Rayuela. Tranquilos, no me llevo comisión. De hecho, deben estar hartos de mí, y de las ideas y venidas con pilas y pilas de libros para leerme (bueno, también mi espalda empieza a quejarse, no crean).

También son una buena opción para un regalo (que, en cierto modo, al final puede que sea también para nosotros) es Geneología de una Bruja, ilustrado por Benjamin Lacombe, autor tambien de las imágenes de Los Amantes Mariposa, una historia más dramática.

En cuanto a novelas, pasaré por alto la fiebre por Laura Gallego y Rafal Ábalos (son best-sellers, en lo bueno y en lo malo), que, a su vez, contrasta por la insistencia de algunas editoriales por aleccionar a los niños con los compromisos sociales. Si no, fíjense en qué obras se llevan los premios en España. O sea, concluyo, adelanto, anticipo: tras las llamadas de atención sobre cómo la fantasía atrae y vende, muchos editores de aquí continúan con esa vieja necesidad de que la literatura española tiene que hablar de “la realidad”. Señor, qué perdidos están.

Tampoco me detendré en la inexplicable obsesión por Gerónimo Stilton. Más interesantes son las aportaciones de la editorial Salamandra. Desde que abrieron la veda con Harry Potter (después de que todas las editoriales españolas rechazaran este libro; ahí se ve cuánto saben los editores del gremio lo que les gusta a los niños), continúan sacando novedades con increíble constancia. Sólo ahí podemos encontrar ¡al fin un libro de Neil Gaiman! Se trata de Coraline por cierto, publicada bastante antes de su adaptación al cine. Y también se adelantaron con la serie de Percy Jackson. Leo que la película es infumable, pero el libro, según recuerdo, era bastante divertido: narrado en primera persona, le echaba a todo una ironía y una distancia bastante sana.

Como supongo que no todos los editores son… en fin, déjemoslo ahí, Gaiman tiene otra novela traducida: El libro del cementerio, en Roca. Sólo puede leer unas 50 páginas (¡tengo demasiados libros que recomendar en el programa!), yo ya invito a leerlo. Como dice por ahí Espido Freire, estamos a años luz de la literatura anglosajona en cuestiones de fantasía, terror y yo añadiría que de ciencia ficción.

Y ahora, por favor, que venga alguien a recordarme lo bueno que hay aquí, y que se me haya podido escapar. ¡Completen y comenten!

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