INFECTADOS (CARRIERS, 2009) ¿A dónde nos lleva no tener pretensiones?


Anoche, decidimos ver una película que tenía un cierto interés: Infectados, o Carriers (más interesante el título original: “portadores”), de los hermanos Pastor. ¿Unos chavales que desde el mundo del corto pasan a dirigir su propia historia (su propio guión) en Estados Unidos? Había que verlo. No es que haya ido muy bien en taquilla, pero…
Lo cierto es que me decepcioné aún más de lo esperado. Cierto es que es un film por encima de la media del género de terror (si es que se le puede adjudicar esto). Los protagonistas son chavales pero no son unos descerebrados con los que es imposible empatizar.
Y lo que cuenta, lo cuenta bien. El problema es ése: ¿qué cuenta? Nada original. Los apocalipsis con virus de por medio no son nuevos: la suma de caos, falta de ley, egoismo, etc me imagino (no la he visto, pero si hojeé el trailer) que se repiten en The Road. Y están en muchas otras historias de este corte: se me viene a la cabeza Mad Max, y es se hizo nada menos que en los 70.
Entonces, he aquí que me encuentro con una reseña de Infectados que me da que pensar.
En Aullidos, que suele tratar estos temas de los géneros fantásticos y de terror, leo
“Puede que se le puede achacar el problema de ser una película simple, que no tenga una gran historia que contar, pero es que seguramente ese sea su propósito.”
“[…] sin grandes giros ni grandes pretensiones se hace un retrato fiel y realista de lo que harían unas personas en esa situación.
El tema de las pretensiones se oye y se lee mucho en el mundo blogero. Sin ir más lejos, topo con un comentario ambiguo sobre Darren Aronosky, con una cascada larguísima de apoyos y críticas, con más o menos matices, acerca del mismo tema: hay quien juzga que un genio es un genio, y quien piensa que un tipo que se cree “más” (¿más que qué? ¿Que quién?) es un pretencioso.
Al grupo de estos últimos, claro, les gusta más cuando Aronosky se embute la chaqueta del realismo o del melodrama, en El Luchador, donde no hay “virguerías” estéticas. Y suelen ser de los que aplauden la ficción recia, sin adornos, directa, sin artificios.
Hoy, charlando con mi hermano, me hacía ver que era un poco contradictorio cómo la crítica y parte del público se le echara al cuello a Julio Médem, hace unos años, por su Caótica Ana. Si les gusto cuando era “personal”, ¿cómo se le va, luego, a achacar que tenga su propia visión?
Esto, en cuanto a lo de las pretensiones. En cuanto a lo de la originalidad, sé de sobra que esto surge en muchos debates, hablando de cine, de guiones, de relatos, de novelas: de ficciones, vaya. No se puede, a estas alturas, ser original. Todo está contado. A ratos, parece un argumento contundente. Hasta con coartada intelectual y filosófica: y eso que Fukuyama no dio ni una con su Fin de la Historia.
Pero a mí, que oigo esto en los talleres de guión, en los talleres de relatos, y en quienes leen y comentan sus lecturas, a ratos me suena a coartada. “No sé hacer una historia original, luego hago versiones, rescrituras o subtemas que ya se han hecho”.
Que conste que no creo que los hermanos Pastor engañen, ni lo pretendan. Y es todo un mérito el paso que han dado a Hollywood. Pero esta historia ya estaba contada. Otro blog o web resume perfectamente qué se puede esperar de esta película: http://www.guzmanurrero.es/index.php/Ultimas-noticias/Trailer-de-Infectados-CINE-Y-LETRAS.html
Bien, que no sea muy enfática (es curioso la de silencios que hay); bien, que haya momentos bien planteados como cuando el coche se marcha en el fondo, mientras que la cámara tiene de cerca al padre (Chris Meloni) y a la hija infectada que abandona.
Bien, que -no sé si como broma, o como querencia y gusto por el fanástico o el terror-, cuando los faros del coche iluminan al hermano herido e infectado, parezca un muerto viviente.
Pero creo que se puede pedir más. Y que se debe pedir más. La que ha sido mi reciente profesora en un taller de guión me dice que el próximo proyecto de los Pastor, ya en España, promete. Esperémoslo.
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1 comentario

  1. ¿Cuándo ser pretencioso se convirtió en algo tan malo?
    Me ha gustado la entrada, desde la distancia y con objetividad has hecho una crítica quizás no constructiva pero sí reflexiva, la has pensado y me ha hecho pensar, aunque a partir de ahora me dará miedo hablar de cualquier cosa contigo, jeje…
    Un abrazo te sigo leyendo, así es que nunca dejes de escribir.

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